A esa niña no nacida, agitada por cornetas


(Fábula libre sobre madres, trabajo y futuro)

Aunque no sé cómo eres, te imagino niña, en tu séptimo mes, agitada por tambores y trompetas. Tú oyes bien, aún no has nacido, pero sientes, y escuchas. Te imagino con la sonrisa de tu madre, chupándote el dedo en posición de espera, mientras sigues el ritmo de sus pasos, sus nervios, su cansancio.

Ayer vi a tu madre ante un desfile, mandando, y me alegré. Me alegré por el cambio, pensé “qué bien, esta mujer es madre, y visible, y valorada”. Pero pensaba en mí, en tu madre, en la gente de afuera, en los soldados ahí firmes.

Una amiga me hizo pensar en tí. Y mi visión cambió. ¿En qué estarías pensando? ¿Llorabas, temblabas, tenías miedo?.

No sé si tu madre habló contigo antes. No sé si pensaron en tí en ese desfile, o antes, cuando llamaron a tu madre. No puedo saberlo. A lo mejor algún día me dices: ¡Qué equivocado estabas!

Pero mientras tanto, imagino que no, que no había tiempo para tí. Tú no votas, no existes, no cuentas. Eres, siento decirlo, una extensión de tus padres. Sin ellos no eres nada. ¡Pobres niños sin padres en esta sociedad de votos! ¡Pobres también los que no tienen hijos!

No sé qué pasará contigo cuando nazcas. ¿Te dejarán nacer, o elegirán el cómo y cuándo? ¿Te pondrán en una mesa fría, o en unos brazos cálidos? ¿oirás la risa, o el tictac de una máquina?

Y cuando comas, ¿Mamarás de una teta, oirás el corazón de tu madre junto a tí durante meses? ¿O te darán una goma y un líquido perfectamente testado para no ser humano, te abrazarán manos ajenas?

¿Dónde dormirás, mi niña? ¿en tu cuna, junto a tus padres, o en un cuarto lejano, en un carrito, en una guardería, cada día en un lugar diferente? ¿oyendo dulce música y susurros, o gritos y cornetas y tambores?

¿Sabrán tus padres ser padres, o demostrarán al mundo y a la empresa la falsedad de que bastan unos minutos al día para serlo? ¿jugarán contigo, te mostrarán colores y formas, te harán cosquillas, te cantarán? ¿o esperarán quizás a tu edad escolar para acallar el ruido de tambores y cornetas que a veces te persigue?

Son muchas dudas, ¿ves? No puedo saberlo. Y tú tampoco.

Tan sólo puedo esperar, quizás soñar, que algún día una madre podrá ser madre sin dejar de ser persona. Es más, siendo aún más persona.

Soñar en que pensemos el mundo, la educación, la economía, la política, la religión, pensando en esos seres a veces invisibles que nos acompañan, los niños como tú. Y en sus madres. Soñar que algún día empecemos a escuchar vuestra voz, antes incluso de nacer.

Soñar lo mejor para tí. Que el tiempo deje en tu boca la sonrisa de tu madre, la mirada dulce y el sueño plácido. Y aprender cada día algo nuevo. Y reir . Y besar. Y soñar.

Que duermas bien, mi niña.
Pensaré en tí.

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Published in: on 16 abril 2008 at 6:08 pm  Comments (6)  

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6 comentarios

  1. Se agradece la visión “alternativa” y “políticamente incorrecta” que ofreces, Pedro. Un punto de vista desde el otro lado, alejado de la manipulación partidista que hemos “padecido” estos días tras el nombramiento, aplaudido por unos y criticado por otros, de Carme Chacón.

    Por lo que puede leerse en la prensa, no será niña, sino niño, salvo que se trate de descuido tipográfico o de la errónea interpretación gracias a nuestro lenguaje tan poco explícito en cuestiones de género.

    Digna la imagen de la nueva Ministra de Defensa, mujer, embarazada, ecologista, pacifista y conciliadora, pasando revista a la tropa. La vida frente a la muerte, al fin y al cabo. ¿Será capaz de darle un aire más humanitario a nuestro ejército? ¿Convertirlo en una institución de paz y no de guerra?

    Queda por resolver El dilema de una maternidad pública porque la idea de conciliación que de momento ha expresado Carme Chacón pasa por considerar la maternidad como “un estadio tan transitorio como maravilloso” y su caso “un ejemplo real del avance de las políticas de igualdad” ya que “será su marido el que disfrute del permiso de paternidad cuando nazca el bebé”

    Y no, Pedro, Carme Chacón aún no es madre, sino una mujer embarazada, y su hijo no nacido aún no es real, ni siquiera para su propia madre, sino imaginado. Tendremos que esperar a que se convierta en madre para comprobar si sus ideas sobre conciliación se mantienen o no y si su maternidad será tan visible y tan “normal” como lo es ahora su embarazo.

    Saludos

  2. …Y puestos a fabular… Ojalá que Carme Chacón, una vez convertida en madre, decida:

    – No renunciar a su baja maternal de 16 semanas, agrupar las horas de lactancia que le corresponden por derecho y hacer cábalas para unir a este período su mes de vacaciones, para no verse forzada a separarse tempranamente de su hijo.

    – Que su marido disfrute de los 15 días de su permiso por paternidad, no para atender a su hijo, sino para sostenerla a ella emocionalmente durante el puerperio y favorecer el vínculo entre madre e hijo.

    – Amamantar a su bebé hasta los 6 meses de forma exclusiva y hasta los dos años o más junto a otros alimentos, siguiendo las recomendaciones de la OMS, UNICEF, AAP, ESPGAN y AEP

    – Teletrabajar, ejercer el voto desde casa, acogerse a jornada parcial, flexibilizar sus horarios,… para compatibilizar maternidad y trabajo

    – Dejar su cartera de ministra en la guardería o, mejor aún, contratar a una niñera que se ocupe de cuidar su ministerio mientras ella trabaja como madre a tiempo parcial. Y luego, tras la jornada maternal, regresar a su despacho ministerial con fuerza y ánimos renovados para dedicarle “tiempo de calidad”

    – Llevar a su hijo en brazos o ceñido en un foulard sobre su pecho mientras pasa revista al ejército y saluda con aire marcial.

    – Dar de mamar a su hijo en el Congreso, en la Tribuna de un Desfile Militar o en cualquier Acto Oficial, con la misma dignidad que desde el sillón de su casa.

    – No disculparse ni sentir pudor, sino orgullo, por las nuevas medallas que lucirá en su blusa. Las de la leche desbordada de sus pechos, la leche regurgitada de su bebé, la papilla escupida, las babitas que anteceden a la dentición, las huellas de unos deditos manchados de pintura o de tierra fresca. Las medallas de la madre, y no las del ejército.

    Pero mucho me temo que no lo veremos y que a su embarazo visible seguirá una maternidad invisible y “transitoria”. La nueva Ministra de Defensa, probablemente, recuperará su esbeltez en unos días tras el parto, atenderá los asuntos de su agenda, dejará a su hijo (con suerte) en la guardería del Congreso y volverá a ser la misma mujer de antes, eficaz en su trabajo, como si nada hubiera cambiado en su vida… Y eso, aseguran, es conciliación.

    “Puede que la lactancia no sea la mejor opción para todas las madres, pero es la mejor opción para todos los bebés”. Lavinia Belli

    Y parafraseando: “Puede que la crianza con apego no sea la mejor opción para todas las madres, pero es la mejor opción para todos los bebés”

  3. Añado el texto del comentario de Chelucana con los enlaces que me remite:

    Queda por resolver El dilema de una maternidad pública porque la idea de conciliación que de momento ha expresado Carme Chacón pasa por considerar la maternidad como “un estadio tan transitorio como maravilloso” y su caso “un ejemplo real del avance de las políticas de igualdad” ya que “será su marido el que disfrute del permiso de paternidad cuando nazca el bebé”

  4. En principio se ve que el incluir la foto, aún emborronada, no fue una buena idea. No quería que viésemos únicamente a la ministra, podía haber sido una generala (ah, que no hay…) una obispa (ah, que tampoco…) una soldado raso, o una mujer embarazada asistente al desfile.

    También admito desconocer la “experiencia” maternal. A mí, sin ser un experto, me cuesta no llamar madre a una mujer tan cercana al parto. Me cuesta creer que no haya ejercido ya de madre antes de parir, hablando con su hijo, calmándolo, sintiéndolo. Y pienso también en que habrá mujeres que paren, y nunca serán, ni se sentirán, madres.

    Y respecto al niño, la niña en mi fábula, es evidente que lo que escribo no es real, elijo una niña porque me parecía más adecuado a la historia, y me hacía pensar en mi propia hija, y qué condiciones, laborales, personales, afrontará si algún día llega a estar embarazada.

    Pero el niño de la señora ministra, ese bebé de siete meses de embarazo, para mí sí que es real, como lo eran mis hijos antes de nacer. Sin estar aún en nuestros brazos, ocupaban ya un espacio en nuestras vidas

  5. Perdón, ahora que releo,… sí que queda un poco raro. Tal vez debí aclarar que el concepto de “bebé real” y “bebé imaginado” es simbólico, y no lo digo yo sino Daniel N. Stern en “El Nacimiento de una Madre”. Tampoco es cuestión de resultar pedante, con las citas.

    Claro que ocupan un lugar en nuestras vidas, sentimos su vida, su presencia constante,… Imaginamos nuestras vida con el nuevo bebé, cómo será físicamente, qué hará, qué sentimientos despertará en nosotras,… Y organizamos su llegada. Pero, al convertirnos en madre, si la presión exterior no nos arrastra y nos dejamos llevar por nuestra parte más instintiva, toda la realidad planificada previamente se trastoca. A eso me refería.

    Recuerdo a la cantante Marta Sánchez, saliendo de la clínica, recién parida, con su bebé en brazos, emocionada, respondiendo a las preguntas de periodistas. “¿Cuándo volverás a cantar?”, preguntaron. Su sonrisa mudó en tristeza y con voz temblorosa dijo, “No sé. Creo que ya nunca volveré a cantar”. Obviamente no fue así, pero me consta que sus palabras eran sinceras.

    Mis disculpas por haberle robado la magia a tu relato en mi comentario anterior 😉

  6. Dejo un interesante artículo de Elvira Lindo en el que habla sobre maternidad y trabajo, conciliación, despido ilegal,… en el que también cita a Carme Chacón
    http://www.elpais.com/articulo/panorama/algo/personal/elpepusocdgm/20080504elpdmgpan_8/Tes?print=1
    Saludos


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