A favor del entusiasmo

Henri Cartier Bresson – Rue Mouffetard (1954)

He pasado la tarde entre niños. De 5, 6 y 7 años.
He jugado con ellos al fútbol, interrumpido varias veces por un sonoro “¡Vengan, vengan todos a ver… un gusaaanoo!!!”, cuando no era un caracol o era una rana.
Les he visto parar para asomarse a ver pasar un caballo y su jinete, y salir corriendo detrás para seguirlo.
Les he visto bajar una cuesta corriendo y volverla a subir, y volver a bajar, y volverla a subir…
Les he visto abrazarse con fuerza al marcar un gol, o gritar sin parar mientras les perseguían.
Les he visto… entusiasmados.

No parecen estos buenos tiempos para el entusiasmo, ya sea personal o colectivo.
Y tampoco en la educación. Y por eso, quisiera yo escribir hoy sobre ello.

Primero, no me parece nada entusiasta su definición en nuestros diccionarios.
Su asociación a una “exaltación y fogosidad de ánimo” parece haber sido escrita desde el más absoluto desánimo. Su relación con el fervor, con el arrebato, tampoco me parece afortunada. Hemos sido así educados para ver el entusiasmo como algo pasajero, infantil, religioso, y hasta peligroso.

Es triste educar para el desánimo, para la tristeza, para la vejez mal entendida.
Es triste matar el entusiasmo con el aburrimiento, la repetición, el “realismo”.
Es triste ver sustituir en los niños, como bien dibujó Tonucci, su color e imaginación por cuadrículas y formas:


Últimamente hablo, leo, veo, personas desanimadas, cansadas, enojadas, escépticas. Personas que, en otras muchas ocasiones, me animaron, me entusiasmaron con sus palabras o sus hechos, con su trabajo constante de años, con sus ideas, andan hoy sin entusiasmo. Quizás se les haya pasado ya esa exaltación pasajera, quizás hayan dejado ya de ser niños o niñas, creyentes o, simplemente, entusiastas.

Yo espero que no, porque creo que el entusiasmo no debería ser pasajero, sino cambiante, no debería ser un estado, sino una manera de ser, no debería ser de una edad concreta sino de todas, no debería ser de la religión sino del ánimo, y tampoco debería ser ni ciego ni fanático.

Y entusiasmado yo con esa idea, les dejo con otra entusiástica foto :

Robert Capa – Pablo Picasso y su hijo Claude (1951)

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13 comentarios

  1. Realmente me ha entusiasmado tu entrada, Pedro. 😉

    Yo percibo también cierto desánimo en muchos de los habituales de la blogosfera educativa. Creo que volver a ilusionarse, me temo que los últimos meses han sido de mucho desgaste para la mayoría. Sin embargo confio en que sea un mal pasajero.

    Un besote

  2. @pvillarrubia: si supiera vos que yo soy como snorke en vickie el vickingo.. estoy entusiasmado…y chocaba las piernas…
    ahhh!!1 y se me olvidaba el post que encabeza tu entrada es una de mis fotos en casa del maravilloso… Robert Doisneau …;-) gracias
    @pvillarrubia: logró entusiasmarme….!!!!
    también cuelgan en mi casa juegos las otras no las encuentro en la red….son también de niños…

  3. Es verdad Pedro.

    ¡Qué importante es el entusiasmo!
    Pero no es fácil conseguir, como tú dices, que sea una forma de ser y no un estado de ánimo.
    Pero es verdad que es necesario.
    Imprescindible.
    Salu2 entusiastas.

  4. Yalocin
    Gracias. Ver tu nombre aquí, ya de por sí, –algún día me explicarás (por… vez) su significado– provoca en mí entusiasmo, como si de un mago o héroe infantil se tratase.

    Eraser
    Aclarado vía Twitter, pero no está de más que eliminemos dudas: La autoría del niño con botellas es de Cartier-Bresson. Doisneau nos dejó otras visiones, algunas muy diferentes, de la Rue Mouffetard. Respecto a Vickie (o Wickie) lo disfruté, pero pocos datos sabía, salvo que quizás fue mi primera referencia mental cuando oí “wiki”. Consulté la Wikipedia (je, je) y al personaje entusiasma-do le llamaban Gorm, y por supuesto, te lo adjudico como icono, je je.

    Angel
    El entusiasmo, curiosamente como el bostezo, es contagioso. Espero que sepamos contagiarlo (el primero y no el segundo) y hacerlo más presente. Yo siempre recuerdo la polca de Edublogs 2008. 😉

    Mis saludos en-tu-sias-ma-dos. 😀

  5. Pues yo no entiendo la falta de entusiasmo ni el desánimo, ¡todo el mundo a Andalucía, a planificar la mejora y la calidad por 7000 eurillos!
    Crisis? What crisis?

    A mí lo que más me gusta de todo es ver que, hagan lo que hagan, hagamos lo que hagamos, siempre hay supervivientes, siguen saliendo de la escuela gente honesta con ganas de vivir.

    Así que habrá que dedicarse a los que tienen menos fuerza, suerte o lo que sea, ¡que no decaiga!

  6. Un placer encontrar estos soplos de brisa fresca, de ánimo, de miradas positivas…de…entusiasmo. Eso era.
    Saludos Pedro

  7. Querido amigo virtual, tu entusiasmo es contagioso, y además sabes que no estás solo. Somos muchos los entusiasmados por estas herramientas, y lo mejor es que además lo compartimos.
    Gracias por tus bellas palabras que dan aliento, y por esa estética maravillosa con lo que acompañas todo.
    Tu amiga virtual, Ana Municio

  8. Excelente post, Pedro, lleno de sabias palabras.
    Sabes bien que hay momentos y momentos en la vida. A veces no se pierden ciertos valores, sencillamente éstos se echan una siestecita.
    Yo ando entusiasmado e ilusionado, dos palabras que frecuentaban mi blog cuando escribía en él, por cierto, con mis terceros y cuartos de la ESO, con mi nuevo insti y con todo lo que me está pasando en él.
    A ver si le damos realidad al encuentro con Olga.
    Un fuerte abrazo (espero que ya estás totalmente recuperado).

  9. Si no existiera Pedro, habría que inventarlo para poder sobrevivir.

    Gràcies!

  10. ¡Uff! ¡Qué bonito comentario Joan Q! ¿Me lo puedo adjudicar?

    Me grabaré a fuego el post, a ver si se me pega algo. De momento, parafraseando a Groucho Marx en su epitafio, sólo puedo decir “Perdonen que no me entusiasme”

  11. Me ha encantado lo que has escrito, ¡arriba el entusiasmo! Si hacerse grande es aprender a fingir y perder el entusiasmo, espero no dejar nunca de ser niña. No obstante, esta niña sólo se entusiasma ya dentro de su aula, lo demás es puro marketing, demagogia, hipocresía, siglas vacías de contenido, falsas buenas intención…

    Por cierto, la crisis en Castilla-La Mancha tampoco parece haber llegado, nos acaban de dar un portátil a cada uno de los docentes de la Junta. Saber encenderlo o no es lo de menos. Usarlo para mirar la bolsa tampoco importa. Regalárselo a tu hija universitaria no tiene importancia. Lo importante es que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha se autocomplace dándose bombo con el hecho de ser los primeros en Europa en usar esta medida ¿educativa? Menos mal que le he encontrado un uso pedagógico, voy a usar esta medida de regalar portátiles a profes para explicar la diferencia entre Democracia y demagogia.

    Saludos, y gracias por contagiarnos entusisamo. Montse

  12. El entusiasmo no parece ser tan fácil de conservar en estos días y es que es normal. Todo tiene altibajos, de alguna manera tu comentario ayuda a percibir que no todo está perdido.

    saludos

  13. muy bueno. me gusta. me gustaría tanto que mi deseo me dijo que me atreveriera a sugerirle un enlace con mi blog 🙂
    se a usted no le parece conveniente todo bien.
    kathrina k

    pd. yo sí es que soy aprendiz de bloquero 🙂


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