Bachillerato en Canarias: educar-crear-investigar… es llorar

Comienzo hoy el día leyendo el análisis que mi amiga Olga hace en su blog La Brújula sobre el Bachillerato en Canarias, posiblemente el Bachillerato más pobre del mundo mundial.

No soy propenso a la lectura de boletines oficiales. A veces teme uno leerlos como quien teme “la crónica de una muerte anunciada”. Ni siquiera sé si son buenos para la salud. Pero es con lo que se construyen o destruyen en este país los sueños de futuro. Así que conviene leerlos. Plasman la visión del futuro que diseñan nuestros (ir)responsables políticos y políticas: monocultivo cultural, educación limitada, empobrecimiento cultural.

Por desgracia, estas lecturas, debe ser la edad, no suscitan en mí más que indignación. Callada indignación. Porque, ¿cómo se cambia esto?

Me da pena. No ya porque mi materia, el Dibujo, desaparezca, junto a otras, del Bachillerato, como ya van desapareciendo la Música y la Plástica de Primaria y Secundaria, pena porque se nos ofrece, en un mundo cada vez más diverso, una política educativa de pan para hoy y de hambre para mañana, de un sólo plato común para todos, de falsa optatividad., de monocultivo cultural ¿Serán estos los alumnos y alumnas llamados a investigar, a innovar, a relacionarse en un futuro mundo intercultural?

Que, después de más de 30 años, sigamos en este país con comunidades de primera, segunda y tercera categoría en Educación, Sanidad e infraestructuras es una vergüenza. Una vergüenza común y propia, por otro lado, ya que yo no puedo alegar que no he vivido aquí todos estos años, que no podría haber hecho algo para cambiar esta realidad.

Investigar en España es llorar, escribió alguien hace tiempo, seguramente pensándolo mientras hacía las maletas. Quizás ya nos preparaba para lo que vendría: educar, crear,… todo es ya llorar.

Y mientras tanto, nos anuncian una amplia política de becas para que nuestros hijo estudien… en el extranjero.

Vivimos en un país ideal… para jubilados europeos. Quizás algún día nuestos hijos, ya de vuelta, puedan disfrutarlo.

Quizás sea que nuestros políticos y políticas siguen el modelo americano:

Tiemblo. No hace frío en Canarias, pero tiemblo.

Edito: no suelo modificar los post una vez publicados, pero me ha parecido útil añadir otro controvertido vídeo, este de Taylor Mali. Él dice ser poeta y maestro, lo llama “slam poetry”, y unos/as lo ven como una sátira exagerada, otros/as como una defensa apasionada de los maestros. Opinen ustedes:

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Published in: on 11 febrero 2009 at 12:00 pm  Comments (4)  

Bachillerato en Canarias: educar-crear-investigar… es llorar

Comienzo hoy el día leyendo el análisis que mi amiga Olga hace en su blog La Brújula sobre el Bachillerato en Canarias, posiblemente el Bachillerato más pobre del mundo mundial.

No soy propenso a la lectura de boletines oficiales. A veces teme uno leerlos como quien teme “la crónica de una muerte anunciada”. Ni siquiera sé si son buenos para la salud. Pero es con lo que se construyen o destruyen en este país los sueños de futuro. Así que conviene leerlos. Plasman la visión del futuro que diseñan nuestros (ir)responsables políticos y políticas: monocultivo cultural, educación limitada, empobrecimiento cultural.

Por desgracia, estas lecturas, debe ser la edad, no suscitan en mí más que indignación. Callada indignación. Porque, ¿cómo se cambia esto?

Me da pena. No ya porque mi materia, el Dibujo, desaparezca, junto a otras, del Bachillerato, como ya van desapareciendo la Música y la Plástica de Primaria y Secundaria, pena porque se nos ofrece, en un mundo cada vez más diverso, una política educativa de pan para hoy y de hambre para mañana, de un sólo plato común para todos, de falsa optatividad., de monocultivo cultural ¿Serán estos los alumnos y alumnas llamados a investigar, a innovar, a relacionarse en un futuro mundo intercultural?

Que, después de más de 30 años, sigamos en este país con comunidades de primera, segunda y tercera categoría en Educación, Sanidad e infraestructuras es una vergüenza. Una vergüenza común y propia, por otro lado, ya que yo no puedo alegar que no he vivido aquí todos estos años, que no podría haber hecho algo para cambiar esta realidad.

Investigar en España es llorar, escribió alguien hace tiempo, seguramente pensándolo mientras hacía las maletas. Quizás ya nos preparaba para lo que vendría: educar, crear,… todo es ya llorar.

Y mientras tanto, nos anuncian una amplia política de becas para que nuestros hijo estudien… en el extranjero.

Vivimos en un país ideal… para jubilados europeos. Quizás algún día nuestos hijos, ya de vuelta, puedan disfrutarlo.

Quizás sea que nuestros políticos y políticas siguen el modelo americano:

Tiemblo. No hace frío en Canarias, pero tiemblo.

Edito: no suelo modificar los post una vez publicados, pero me ha parecido útil añadir otro controvertido vídeo, este de Taylor Mali. Él dice ser poeta y maestro, lo llama “slam poetry”, y unos/as lo ven como una sátira exagerada, otros/as como una defensa apasionada de los maestros. Opinen ustedes:

Published in: on 11 febrero 2009 at 12:00 pm  Comments (4)  

Reclamar es volver a… balar

Yo no sé si este será un post educativo.
Aunque, posiblemente, sí que sea un post de aprendizaje.

¿Habrá alguna vez una educación para el consumo? ¿Quizás esté en la cacareada Educación para la Ciudadanía? ¿Nos enseñará alguien a tratar con las grandes compañías? ¿A reclamar sin problemas lo que marca la ley?

No creo que interese.

Porque resulta que se supone que vivimos en un estado de derecho (lo pondré con minúsculas porque no creo ahora mismo que merezca excesivo respeto) y todos deberíamos cumplir las leyes.

Pero si una gran compañía (llámese iberia, telefónica, ono, endesa, bbva, banco de santander,…) o una administración (llámese gobierno, gobierno autonómico, ayuntamiento, concejalía, juzgado…) incumple una norma, o abusa de su situación de poder, usted deberá reclamar.

Reclamar. Volver a clamar. Volver a balar. Volverá usted a pasar por un estudiado y largo proceso de escritos, de fotocopias, de duplicados, de colas, en departamentos distintos, ventanillas distintas, de proceso indeterminado, sin plazos, cuya respuesta será tan aleatoria como mirar al cielo para prevenir la lluvia.

Porque no crea que, si debe reclamar a varias compañías, podrá ir a un sólo lugar a hacerlo. No. Cada una será un caso distinto, tendrá sus propios procesos, impresos y departamentos responsables. Tendrán sus registros en diferentes lugares de la ciudad. Aunque siempre podrá hacerlo por correo o Internet. Y esperar. Claro.

Le dirán seguramente que existen asociaciones de consumidores. Miles. Con sus propios mostradores e impresos de reclamaciones. Allí, con trato amable, como antes hicieron en las oficinas oficiales, le informarán de los pasos a seguir, y posiblemente saldrá de allí con una suscripción mensual y… un impreso para presentar en el juzgado.

Porque, como ustedes sabrán, en un estado de derecho, siempre nos quedará el juzgado. Ese edificio lejano donde dejaremos, si llegamos, nuestra reclamación, esperando que alguien, algún día, la lea, la tramite, y la archive, como las de tantos miles.

Eso sí, si usted es presidente de banco, de una empresa minera, propietario de algún edificio singular, o representante del clero, nuestros presidentes y alcaldes se reunirán con usted, le harán pingües ofertas, y los juzgados, con presteza y prontitud, le asignarán indemnizaciones millonarias. Todo sea por el estado de derecho.

Eso sí, después de poner ellos las normas, cambiarlas a su antojo, y no cumplir las leyes, no se preocupen, que “la culpa es de los consumidores, que no consumen suficiente”.


En fin, les dejo con una imagen más. Silencio.

Published in: on 11 febrero 2009 at 8:53 am  Dejar un comentario  

Reclamar es volver a… balar

Yo no sé si este será un post educativo.
Aunque, posiblemente, sí que sea un post de aprendizaje.

¿Habrá alguna vez una educación para el consumo? ¿Quizás esté en la cacareada Educación para la Ciudadanía? ¿Nos enseñará alguien a tratar con las grandes compañías? ¿A reclamar sin problemas lo que marca la ley?

No creo que interese.

Porque resulta que se supone que vivimos en un estado de derecho (lo pondré con minúsculas porque no creo ahora mismo que merezca excesivo respeto) y todos deberíamos cumplir las leyes.

Pero si una gran compañía (llámese iberia, telefónica, ono, endesa, bbva, banco de santander,…) o una administración (llámese gobierno, gobierno autonómico, ayuntamiento, concejalía, juzgado…) incumple una norma, o abusa de su situación de poder, usted deberá reclamar.

Reclamar. Volver a clamar. Volver a balar. Volverá usted a pasar por un estudiado y largo proceso de escritos, de fotocopias, de duplicados, de colas, en departamentos distintos, ventanillas distintas, de proceso indeterminado, sin plazos, cuya respuesta será tan aleatoria como mirar al cielo para prevenir la lluvia.

Porque no crea que, si debe reclamar a varias compañías, podrá ir a un sólo lugar a hacerlo. No. Cada una será un caso distinto, tendrá sus propios procesos, impresos y departamentos responsables. Tendrán sus registros en diferentes lugares de la ciudad. Aunque siempre podrá hacerlo por correo o Internet. Y esperar. Claro.

Le dirán seguramente que existen asociaciones de consumidores. Miles. Con sus propios mostradores e impresos de reclamaciones. Allí, con trato amable, como antes hicieron en las oficinas oficiales, le informarán de los pasos a seguir, y posiblemente saldrá de allí con una suscripción mensual y… un impreso para presentar en el juzgado.

Porque, como ustedes sabrán, en un estado de derecho, siempre nos quedará el juzgado. Ese edificio lejano donde dejaremos, si llegamos, nuestra reclamación, esperando que alguien, algún día, la lea, la tramite, y la archive, como las de tantos miles.

Eso sí, si usted es presidente de banco, de una empresa minera, propietario de algún edificio singular, o representante del clero, nuestros presidentes y alcaldes se reunirán con usted, le harán pingües ofertas, y los juzgados, con presteza y prontitud, le asignarán indemnizaciones millonarias. Todo sea por el estado de derecho.

Eso sí, después de poner ellos las normas, cambiarlas a su antojo, y no cumplir las leyes, no se preocupen, que “la culpa es de los consumidores, que no consumen suficiente”.


En fin, les dejo con una imagen más. Silencio.

Published in: on 11 febrero 2009 at 8:53 am  Dejar un comentario