Los tres timos (o mitos) de las TIC: Formación (2)

Con el desparpajo que me dan mis cuatro años con estas TIC.
Con la ventaja que me da ser ahora un simple profesor de dibujo.
Con la lucidez relativa que me dan mis 49 añitos.

Hoy quiero hablar de timos sobre las TIC. También podríamos llamarlos mitos, depende si sentimos engaño o admiración. Ocupan el centro de toda reunión sobre tecnologías de la información y de la comunicación. Se habla de ellos, nos pasamos horas leyendo, escuchando o escribiendo sobre sus maravillas y sus problemas.

Estos timos son tres: herramientas, formación y redes.
(Del inicio del primer artículo)

2. Formación. (o su simplicidad)

Otra palabra que odio, y que acompaña a todo encuentro TIC es la formación. Ligada a la anterior facilidad, la simplicidad con que se despacha formación TIC es admirable.

Desde escuchar sentado dos horas seguidas de lugares comunes 2.0, a elaborar una sesuda presentación o un proyecto educativo, pasando por cursos, jornadas, congresos, eventos, todo es formación. Eso sí, simple formación.

Simple formación en su medida, porque aquí la formación se mide en una única, simple y sencilla medida: HORAS. A más horas, más formación. Nada de resultados, nada de productos, aquí le darán sencillamente horas. Con un límite, claro. Sólo las horas sentado en una silla, sólo las horas firmadas, sencillamente horas.

Simple formación en sus contenidos: iniciación a las TIC, iniciación al blog, iniciación a Moodle, iniciación a iniciar el ordenador. Bien,y a veces, profundización de la iniciación. Y es lógico, si antes las herramientas eran fáciles, ahora los cursos deben ser simples.

Simple formación en su evaluación: asistió o no asistió, completó o no completó, pagó o no pagó. No hablemos de lo elaborado, de lo retenido, sólo un sí o un no.

De Congreso Internet en el Aula – Madrid
Eso sí, cada vez encontrarán más eventos TIC donde aparecen talleres, debates, elaboración de documentos, incluso formación y comunicación a distancia. Pero desengáñense, son añadidos complejos a la simplicidad básica: al final pasarán todos por la simple tabla de las horas. El producto quedará ahí, como un “ejemplo de…” quizás de lo que podría hacerse con “otra” formación.

Las TIC, creánlo, son complejas, diversas, flexibles, basadas en el producto, no en el envoltorio, para distintos usos, para distintas personas, para distintas profesiones y lenguas. Necesitan tiempo y práctica, necesitan prueba y error, comunicación y diálogos, no silencios y monólogos. Y se pueden evaluar.

Así pues, si van ustedes a un evento TIC también oirán hablar de la formación en TIC. Sepan ustedes que le hablarán de formación simple. Formación igual. Formación de oyentes. Formación pasiva. Y sólo le darán horas.

No me encontrarán allí. Si voy, me encontrarán en los pasillos, observando, compartiendo o aprendiendo ideas, recursos, propuestas, promoviendo proyectos o tomando notas para elaborar otro producto, para destilar de todas esas simples horas, algunos minutos de compleja FORMACIÓN.

Aunque para ello, necesitáré del tercer timo, del que hablaré en próximo post, las redes.

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Published in: on 19 mayo 2009 at 11:59 am  Comments (7)  

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7 comentarios

  1. Muy bueno tu comentario , pedro. Seguro que tú, como yo, como tantos otros que conocemos en esta nube llamada internet no hemos realizado apenas cursos. Hemos practicado con el ensayo y el error y hemos ido aprendiendo de aquí y de alla….
    Saludos

  2. El problema es considerar la formación como un hecho discontinuo, limitado y concreto. Yo me formo todos los días, cada día aprendo algo nuevo.
    Y cuando doy cursos y lo hago habitualmente,el 90% de mi trabajo es intentar que durante esa actividad formativa los participantes resulten que al final han comenzado el proceso de aprender.
    Pero no, nadie te puede dar la formación, no te dan aprendizaje: te lo tienes que hacer tú.

  3. Gracias, Celestino ( y felicidades de paso :-D) y Olga, por pasar por aquí.

    El problema es considerar la formación como un proceso para pasar por taquilla y que alguien te de un papelito que presentar en no sé dónde.

    El problema es no integrar la formación como ese proceso continuo y personal que mencionáis, ya sea a traves de publicaciones, productos, intervenciones activas o pruebas específicas de madurez.

    Mientras no se haga así, la formación en TIC seguirá siendo como un circo (con todos mis respetos como espectáculo) con sus payasos y trapecistas, y sus espectadores pasivos riendo y pasando por taquilla. Saludos.

  4. Mi análisis parte de mi experiencia personal pasada y presente: yo soy de los que escogió dibujo técnico en lugar de informática en 2º BUP (ya soy un poco viejuno), de los que empezó a utilizar el ordenador como maravilloso sustituto de la máquina de escribir, de los que pedía permiso a sus padres para conectarse a Internet media hora y tenía que dejarlo para hablar por teléfono y de los que nos hemos ido convenciendo de que la realidad histórica que vivimos exige que en los procesos de enseñanza-aprendizaje se incluyan eso que todavía se siguen llamando nuevas tecnologías por la simple razón de que están ahí y son parte de nuestras vidas.

    Y todo esto requiere formación, sí, claro, evidentemente, pero no sólo esos cursos o talleres de “iniciación a” (como apuntas irónico y certero en tu post) y, sobre todo, requiere tiempo, probar, equivocarse, volver a empezar, experimentar… teniendo claro que la herramienta es un recurso y no un enfoque metodológico, que el uso de las TICs no es una llamada a la desaparición del profesor y sus sustitución por un ordenador o un robot.

    La reflexión y la formación debe apuntar en varias direcciones:

    1. Para qué usar estos recursos.
    2. Para qué no usar estos recursos: igual o más importante que (1).
    3. Cómo usar y no abusar de estos recursos.
    4. Cómo funcionan estos recursos: esto también es necesario.
    5. Qué exigen estos recursos a los docentes que no exigen otros.
    6. Qué exigen estos recursos que también exigen otros.

    Me he permitido reseñar tu serie en mi blog (jramonele.blogspot.com) y aportar esta reflexión.

    Un saludo!

  5. Totalmente de acuerdo, sólo se miden las horas y no lo que se aprende, por lo que muchos profesores que empiezan buscan, en TIC y en no TIC, cursos que den horas y que puedan casi dormir (hasta se regalan cursos hechos por internet, donde sólo hay que enviar un cuestionario)

  6. En un entorno tan novedoso, dinámico y cambiante como es el de las nuevas tecnologías cabe preguntarse dónde es posible lograr una verdadera formación de calidad. Es frecuente que aquellos que se denominan expertos poseen una serie de conocimientos bastante limitados y por tanto, la formación no pasa de ser un timo que se materializa en un certificado de asistencia donde se consignan una serie de horas de aprendizaje.
    Hasta que no exista una verdadera regulación del tema de la docencia en las nuevas tecnologías muchos seguiremos acudiendo al viejo sistema de ensayo y error.

  7. Yo creo que no nos ponemos de acuerdo en la formación. Hay distintas tendencias:

    -La que describo en el post: horas certificadas, independientemente de lo que se haga, blogs, moodle o webs.

    -La que pide una certificación homologada de conocimientos TIC, establecida por la administración según unos criterios y baremos.

    -La que dice que no se debe valorar, pues se trata de “herramientas”(1ºtimo-mito) que todo docente debe conocer y manejar.

    Yo no me quedo con ninguna de las tres. Ninguna me satisface. Creo que nadie se ha puesto a pensar seriamente en cómo evaluar la formación TIC. Y así nos va. Pero si sigo, escribiría otro post. Lo dejo aquí por ahora. Saludos.


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