Criticando a los que hacen (y 3)

No suelo hacer aclaraciones, pero estos artículos son una trilogía y como tal, están relacionados. Por ello diré algo sobre el primer párrafo del artículo anterior. El concepto de “egoismo” en mí no viene de ninguna religión, ni lo veo como algo negativo. Más bien creo que es imprescindible ser “egoísta”, sin perjudicar a los demás. Por contra, creo que algunas doctrinas de “olvido del yo” y “generosidad extrema” son enfermizas y muy perjudiciales. Respecto a la categorización del docente al que me refiero, leyendo este capítulo final entenderán que para mí no existen categorías entre docentes. Así que, según mi particular sentido del humor, es una ironía. Como otras partes de estos artículos. Siento si no se entienden así, y respeto que otras personas no lo vean igual que yo. Dicho esto, comienzo:
Tengo que reconocer que de los tres artículos, este es el que me resulta más fácil. 
Porque criticarse uno, cuesta,… criticar a los jefes, pues también. Ambas cosas pueden tener malas consecuencias, me dicen. Aunque les critiques por lo que “hacen”. O a lo mejor es por eso.
Pero criticar a los iguales, a tus compañeros y compañeros, a tus hermanos y hermanas, al portero de tu equipo, a tu vecino o vecina es fácil, en fin, ya saben, eso se nos da muy muy bien.
Porque además jugamos sobre seguro y acertamos siempre, porque criticamos siempre, tanto si “hacen”, como si “no hacen”. Y se nos entrena para ello desde pequeñitos/as, en la casa, en la calle, en la escuela, en los campos de fútbol, en los teatros y las academias, en los parlamentos y palacios. 
Porque hay que saber para poder esquivar críticas ajenas: si te acusan de “hacer”, dirás “yo no lo he hecho” o “lo hizo aquel, o aquella” y si te acusan de “no hacer” dirás “yo ya lo hice” o “aquel o aquella hicieron aún menos”.
Y es que para nosotros/as el “hacer” o “no hacer” es lo de menos. Lo importante es el “ser”.
Pero no se asusten, no empezaré con metafísicas. Lo importante es “ser”: “presidente”,”ministra”, “empresaria”, “obrero”, “profesor”,”maestra”, “buena”, “malo”, “cristiano”, “musulmán”, “trabajador”, “vaga”, “rica”, “pobre”… no les quiero aburrir, la lista es larga, y nos pasamos la vida agregando o quitando apelativos a unos/as y a otros/as. Poco hablamos de sus hechos, preguntamos qué “es” y no que “hizo”: “es” profesor, política, policía, médico,…” diremos, no importa lo que hizo.
Y generalizaremos: “todas las maestras,… anda que los agricultores,… pues las enfermeras,… si es que los políticos,…” En fin, ya ven, es fácil con unas pequeñas reglas y astucia, ya aprende uno a criticar y evitar ser criticado, basta con “ser” lo que en cada momento se nos pida, porque, independientemente de lo que “hagamos” o “no hagamos” seremos siempre defendidos.
En educación reconozco que me resulta difícil, sin embargo. ¿Cómo sé quien “hace” y quién “no hace”? ¿es “hacer” el callar, o el hablar? ¿es “hacer” no atender, u olvidar los acosos? ¿es “hacer” entregar fotocopias o lo es el poner un vídeo? ¿es “hacer” sumar porcentajes o crearlos? ¿o es “hacer” escuchar a un alumno o “hacerlo” callar? ¿qué es “hacer”? ¿Qué es “no hacer”?
Mi resumen es simple: no hay categorías
Todos y todas los docentes “hacemos” y “no hacemos”, “criticamos” y “criticamos a quienes critican” en algún momento de nuestro trabajo. O no-trabajo. Y eso también significa que en cualquier momento podremos ser criticados/as. No por lo que “hagamos”, sino porque “somos” esto o aquello. Se lo enseñamos a nuestro alumnado. Y ellos/as nos lo devuelven amplificado: la maestra “es”, este alumno “es”.
Después de 15 años reuniéndonos, criticándonos, leyéndonos las leyes, contando porcentajes, ya lo conté antes, poco mejoraba en la educación. Pública. Solamente, poco a poco, entró Internet en los centros. Para mí fue como si hubiesen abierto ventanas. Podía ver el mundo, conocer lo que otras personas hacían, debatir con ellas, aprender de otra manera. No a todos los/as docentes les gustaba. “Eso no es trabajar”, algunos/as te decían. “No hagas ruido, ¿qué es eso, cine en un aula?” decían otros/as. 
Se crearon nuevas categorías de “ser”: “TIC” o “no TIC”. Se crearon cargos y coordinaciones. Y cursos, muchos cursos, cursos para todo, menos para aprender a trabajar en grupo, investigar o compartir. Las TIC eran el paraíso del copia y pega y del texto en la pared. En una “slide” te cabía un capítulo del Quijote. Quienes “sabían” se reunían -nos reuníamos- en eventos y congresos miles. “Éramos” docentes TIC.
Pasaron los años. 4 o 5. De 30, los reunidos pasamos a cientos. Ya no cabíamos bajo un árbol. Necesitábamos auditorios. Y Aulas. No podíamos hablar todos a la vez, así que unos ponentes nos hablaban, nos contaban esto o aquello. Nos hacían reir. Nos daban ánimos. Algunos de nosotros contaban lo que hacían. El tiempo era limitado. Las presentaciones vertiginosas. Y las prisas. Y los saludos a la carrera. Y el móvil. Y los portátiles. Y los iPad. Y se transmitía por video y se comentaba en Twitter, y en los blogs. Tambien en mi blog.
Pero yo, que quieren que les diga, pasaban los años y yo no veía allí ningún alumno/a, ninguna familia, ningún político/a, ninguna empresa,… bueno, algunas, pero no a decirnos qué tipo de educación esperaban. Tampoco se lo preguntábamos. Yo volvía a mi centro, abría el periódico y encontraba alguna Consejera de Educación hablando, alguna nueva asignatura en la ESO, alguna medida anti-algo, alguna estadística olvidada. 
Y luego leía cosas que me hablaban de “fe”, de “elegidos/as”, de “cambia tú y cambiará la educación”, de “con el tiempo lo conseguiremos”, de “lee esto”, “escucha esto otro”, “prueba con esto”, miraba a mis alumnos/as adultos preguntándome qué hacer en el futuro y me decía… 
Y luego vino el 15m. Casi de improviso nos pilló a todos/as. Una protesta más. Se irán a sus casas. Pero no se fueron. Y pedían un cambio. Y te da por pensar. Y por criticar. Se me da bien. He recibido críticas por ello. 
¿Y tu qué “haces”? me preguntan. (En realidad quieren saber que “soy”, eso facilita las cosas). 
Hago poco. Muy poco. Callar. No cambiar la educación. Repetir currículum. Evaluar según ellos. Preparar para el paro. Engañar.
Por eso, mientras unos ciudadanos uniformados golpean a otros pacíficos que piden cambiar las cosas, y escucho en Internet a un grupo de docentes, que conozco y respeto, ajenos/as al mundo, en una antigua ermita (malditas rehabilitaciones) entonar hossanas y aleluyas y mostrar experiencias porque con este u otro método, si persisten, si tienen “fe”, la educación cambiará, mientras leo a otras personas, más comprometidas, decir que esa mañana los mossos han roto cualquier programa de “educación para la paz”,… pues… no me callo… critico… es lo más fácil, lo sé,… ya les he contado la historia de la “burbuja educativa”… 
He criticado a los/as docentes, sí. Lo confieso. Ya saben que es lo más fácil. Como al alumnado. Ambos/as “hacen” y “no hacen”.

Por eso les critico.

Y les concedo también su parte de mi culpa en que no cambie la educación. Han “hecho” un montón de cosas y no han cambiado la educación.

A lo mejor esperaban ustedes alguien más pequeño o grande. O muy listo o poco. O muy rico y poderoso o lo contrario. Pues no. Ellos y ellas también. Los/as docentes. Y el alumnado con ellos/as. Aunque me han dicho que si persisten haciendo lo mismo, o haciendo lo que les manden con ayuda de la tecnología, con el tiempo todo cambiará. Que ya está cambiando. Eso me han dicho.

………………………
Epílogo
He opinado. No me he callado. Es fácil callar. Y esperar. Estamos entrenados para ello. Para criticar también, ya lo he dicho. Y hasta puede que me haya equivocado. Pero no quiero la razón. No la necesito. Más bien creo que no existe una única razón. Y eso me parece bueno. Así tendremos que compartir nuestras razones. No existe otra manera de entenderse.
He recibido críticas. Y de gente muy cercana. Y silencios aún más expresivos. Y esa reacción de “cofradía”, de “gremio”, me refuerza. No es cuestión de “fe”. No es cuestión de “paciencia”. No caerán solos los muros y pizarras. Hay que tirarlas. Y no soplando. Necesitamos de la unión de todos y todas para cambiar la educación: docentes, alumnado, familias, políticos y empresas. Hace falta un plan, un programa, una dirección, un objetivo. No basta con remar, hay que saber adónde. Si no es así, es mi opinión, no cambiará gran cosa.

Y como toda opinión, es personal, y… opinable.

Y permítanme terminar con una imagen que quizás pueda resultarles grosera, y me disculpo (siempre pueden dejar la lectura aquí):

En Educación podemos ser como moscas, temerosas y pacíficas, esperando su turno para comer de la misma mierda, o abejas organizadas con aguijón si es necesario, capaces de hacer fructificar las plantas y de convertir néctar en miel. Ya sabrán cuáles me resultan más valiosas. Por desgracia, dicen, las que están en peligro son las abejas, que mueren cuando queremos matar moscas. Salud.

Nota: si quieren comentar, la manera más cómoda es hacerla como usuario anónimo, poniendo su nombre o no en el comentario. Blogger tiene la mala costumbre de pedirles contraseña de Google y si no, pedirles abrir una cuenta.

Anuncios
Published in: on 3 junio 2011 at 4:29 pm  Comments (4)  

The URI to TrackBack this entry is: https://discentia.wordpress.com/2011/06/03/criticando-a-los-que-hacen-y-3/trackback/

RSS feed for comments on this post.

4 comentarios

  1. A mi me parece genial que critiques a diestro y siniestro;la educación de este país, es una mierda; pero no sólo la educación, políticas sociales, sanidad, empleo,…pero lo que planteas es una bonita utopía, no es real, y siento decepcionar a mucha gente, pero la educación perfecta e ideal para todos todos, no existe. Es imposible poner a todo el mundo en contacto, y que al resto, les guste lo acordado. Existe y vale como tú bien dices el "yoísmo","hago tal", "no hago" … Que un grupo de personas opine o siente bases sobre algo en concreto (políticos, maestros, maestros tic,… no significa que este bien hecho, para el resto de la sociedad y que no se critique. Por eso, Pedro siento decirte que el movimiento 15m es algo bueno y digno de alabar, pero tampoco representan a todo el mundo, para mí, es otro grupo de los de arriba, que intentan hacer algo por cambiar, pero muy criticable y discutible por otras personas.Por tanto, aunque muchos llevamos o nacimos abejas por dentro, en esta vida, no queda más remedio que ser mosca,… y tragar, tragar y tragar.

  2. Me diréis ¿Qué haces tú? Yo estoy conectando con gente con la cual no había soñado hacerlo nunca antes y, ahora mismo, estoy intentando conectar a más gente con el movimiento que esté dispuesta a HACER más que decir (uno de mis maestros más respetados dice que Decir de verdad es Hacer o no es) en comisiones de trabajo, asambleas, encierros, .. Perdonad que os recuerde que la situación en València es un poco especial, pero supongo que no distinta a otras. Aquí el ataque a la Enseñanza que otros leen que pasa en USA es de plena actualidad. Por lo que muchos nos planteamos el plantar nuestras acampadas en nuestros centros y hacer partícipes a nustros compañeros, las AMPAs, el alumnado y la sociedad entera de qué es lo que hacemos, cómo queremos que se hagan las cosas y, en su defecto, nuestra protesta sobre cómo se hacen ahora y la denuncia de su inutilidad más manifiesta. Pensamos hacer Bar Camps abiertos, montar nuestras redes wifi abiertas, mostrar la nueva forma de enseñar colaborativamente.., al mismo tiempo que no dejamos de denunciar y proponer, primero con nuestro ejemplo, cómo se deberían hacer las cosas.

  3. Aunque no necesites la razón, te la tengo que dar. Tres entradas para la reflexión. Estoy con elprofe: Gracias a las redes no estoy dando palos de ciego, hay gente más lista que yo y más activa que me despierta y me pone las pilas. Sólo me faltaba la ilusión de los indignados de tantas plazas del mundo para seguir teniendo esperanza, para contagiársela acompañada de dudas a mis alumnos…

  4. Que podemos hacer? Soy canadiense, y tengo mucho aprecio por mi modelo de educacion que he vivido. Ahora como padre, y profesor de inglés dos dias a la semana en una instituto (los demas dias trabajo con espectaculos educativos y corporativos, y "teacher training") pues, veo que necesitamos cambiar el modelo rapidito. Como me resulto un poco dificil, estoy pensando de cambiar mi modelo personal, y intentar no quitar la negativo, sinon luchar para crear cosas buenos. A lo mejor no resulta… y si no puedo ser util, me dedicaré al enseñanza informal y punto. Primer intento para empujar: dar 20% de mi trabajo gratis a los que dan a los demas. Pero tengo dudas: si recibiste esto fax: (email no funcione, y correos es 6 veces mas cara y mucho mas energia/papel cuando pones un sobre.) Algunas ideas si esto seria considerado un molestia en el fax del colegio?http://goo.gl/G2Vw3Gracias.


Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: