(In)competencias y abrazafarolas

Por si no lo saben, “asisto” a un curso online sobre Competencias educativas. Estas son algunas de mis reflexiones allí:

No soy pedagogo, no he leído todas las 49 páginas que escribieron José Moya y Alejandro Tiana sobre el tema de las competencias educativas, pero si busco en Internet encuentro miles, 5.820.000 páginas sobre el tema.

Y lo que encuentro son ocho competencias en Secundaria, cinco en Bachillerato (en Canarias de momento, en otras comunidades no se han definido) mucha literatura, y nada, o muy difuso y general, sobre cómo se evalúan valoran e incentivan.

Me dicen que eso lo hace cada centro en sus PCC y me acuerdo enseguida de la LOGSE y sus “Contenidos, procedimientos y actitudes” y a miles de docentes que estuvimos años elaborando estadillos con items, por unidad, por evaluación, por alumno/a, con fichas finales infinitas y globales, que, nos decían, iban a mejorar los resultados y el trabajo docente una barbaridad. Cada curso, esos datos, items y tiempo perdidos acababan en la basura, o en el expediente, que viene a ser igual, cuando al final el padre/madre nos preguntaba: “pero mi hijo/a, ¿aprueba o no, y qué nota tiene?”

Pues bien, ahora, a un traje existente, materias y contenidos, Ministerio y Consejerías le añaden una capa de 8 o 5 colores/competencias, que se seleccionan antes, porque son “básicas”, y nos dicen que se las pongamos encima, que evaluemos “competencias”.

“¿Mande? ¿Y eso?”
Es que lo pide Europa.
“¿Y cómo se evalúa?”
No, cada materia/profesor lo define, por temas, por unidades, por evaluación…
“¿Y hay tiempo para coordinarse entre las materias para evaluarlas?
No, no, cada materia evalúa las suyas, y no siempre todas.
“¿Y el alumno aprueba si obtiene las competencias?”
No, no, aprueba por materias, con su nota.
“¿Y para ingresar en la Universidad o Ciclos Formativos, se tienen en cuenta?
No, seguimos como estamos, exámenes y materias según las carreras y ciclos.

Pues vale. Y los/as docentes nos ponemos a ello. Participando en cursos como este al que “asisto”, leyendo -o no- sesudos documentos de gente que lleva años sin dar clase, respondiendo “cuestionarios de creencias y actitudes del profesorado”, escribiendo/copiando/pegando documentos sobre la importancia de tal y cual competencia y que si la competencia “A” yo la evalúo así, elaborando tablas desglosadas de competencias y…

Bueno. He recordado enseguida dos palabras: “abrazafarolas” y “correveidiles”, que escuchaba en la radio deportiva hace muchos años. Y no puedo dejar de aplicármela en este curso y en otros. Así me siento como docente ante las competencias, ante la incompetencia de unos procesos absurdos y ante la pérdida improductiva de un tiempo que no mejora la educación.

Lo he escrito muchas veces, creo. La educación la define la puerta por la que se sale de ella. Si esa puerta sigue pidiendo para salir notas y materias, y no competencias, ¿de qué sirve ponerle capas de colores?

Y otra cosa: si seleccionamos competencias “básicas” tendremos una sociedad y educación “mínimas”. A lo mejor se trata de “ESO”.

Saludos.

Published in: on 1 febrero 2012 at 11:57 am  Comments (2)