MUJERES

Mi pequeño homenaje hoy son mis trabajos realizados sobre mujeres, o acerca de mujeres, y que he ido compartiendo en Flickr estos últimos años:

El álbum “Mujer”, 103 trabajos artísticos

El álbum”Mujeres y TIC”286 avatares:

Anuncios
Published in: on 8 marzo 2015 at 11:02 pm  Dejar un comentario  

Liquidación por cierre: adelgazando @pvil

@pvil es mi nick en Twitter.
El 1 de julio decidí “adelgazar” mi cuenta: dejar de seguir miles de cuentas.

Lo que sigue es un relato, totalemte prescindible, de mi trayectoria en Twitter y cómo llegué a esto:
Como conté una vez, “cuando llegué a Twitter, Aníbal de la Torre ya estaba allí”.
Debió de ser por abril de 2008, no me hagan buscarlo… siguiendo a Aníbal y algún otro precursor/a, como Tíscar Lara (ellos llegan, nos pican la curiosidad y luego se marchan, o se quedan ahí viéndonos “procrastinar”, vulgo “perder el tiempo”).
Entré buscando información, y empecé, como muchos, por curiosidad. Y me fui, y volví. Y me di cuenta de que si no seguías a alguien aquello apenas se movía. Y que si no te seguían, nadie – o casi – se enteraba de lo que escribías. Así que empecé primero siguiendo a tuiteros norteamericanos o sudamericanos, que allí comenzaron antes, viendo sus enlaces, traduciendo con ayuda de Google lo que contaban, interactuando…
Luego pasé a la interacción y comentarios. Las primeras sorpresas es que si los mencionaba en Twitter, o retuiteaba, que en aquel entonces no sabía muy bien qué era, ellos en algún lugar del mundo lo leían, o no, y me mencionaban a su vez. Por otro lado, si yo los/as seguía, tenían la deferencia, luego vi que no todos hacían lo mismo, de seguirme a mí, lo que me obligaba en algún caso a tuitear en mi inglés traducido. Se creaba así una relación/conversación followers/followings curiosa, y en mi caso, sorprendente.
Luego vinieron los debates, los “hashtag” o esa manera de seguir un tema o evento, aunque alguna vez, yo mismo también lo hice, lo tuiteado tuviese poco que ver con el tema.
Por otro lado, que sólo fuesen 140 caracteres era un reto. Yo, que he sido siempre de respuestas cortas, lacónicas y sentencias, me sentía en ello como pez en el agua.
Aún así, tuve que “adelgazar” por primera vez mi cuenta. En aquellos tiempos el nick contaba en el espacio escrito (creo que ahora no, pero no lo he comprobado) y mi nombre y apellido son largos, así que lo dejé en @pvil. Mi idea además, no sé si conseguida, es que ese final en “vil” me permitiese ser más ácido o crítico en mis tuits.
Luego llegó la “socialización”. Vinieron los “avatares”. Sí, lo reconozco, yo soy uno de esos que cambia de avatar y no deja su foto de fotomatón o el pajarito, hoy el huevo, como avatar por años. Yo valoro el avatar como ese carácter extra que te deja expresar un estado de ánimo, un color, una protesta. Otros se hicieron eco de esa posibilidad y se inventaron los lazos, los avatares específicos para determinadas causas.

Una de mis “inutilidades” fue modificar avatares ajenos de aquellas personas que seguía y en una especie de homenaje o de “causa común” añadirles gafas y portátiles, publicarlos y regalarlos de algún modo. Aquello lo llamé “potachovización” y últimamente “pevilización”. Era una manera de homenaje, de crear afinidad y grupo entre aquellos/as a quienes seguía. Hubo quien no lo entendió asi, lo tomó a mal y hasta me bloqueó. Supongo que en adelante tendría precaución en publicar su foto como perfil. Otros/as, muchos/as, me lo agradecieron y en algún momento el timeline se me pobló de avatares con gafas y portátil.

Siento decir que no a todo el mundo que me lo pidió pude hacérselo. Algunas fotos se perdieron, el tiempo no dio para más, y todo se fue diluyendo poco a poco. Aún están en mi cuenta de Flickr esas 479 fotos de “potachovizados”, 73 “potachovized”, y 73 “pevilizados”. Faltan otros, los “primaverizad@s” y “otoñales”, que parece que no subí a Flickr.
También usé otras opciones en Twitter, como la micropoesía, los microcuentos o las citas famosas, publicar mis acuarelas o dibujos, comentar eventos o “educhats”, simplemente escribir lo que pensaba…
Y para llegar a ello, muchos tuits… 59.966, mucho tiempo, difícil saber si son esos todos los míos, algunos se borraron, otros simplemente son retuits, otros enlaces compartidos, mucho tiempo, sí,  si lo contamos como minutos ante el ordenador primero, luego en el móvil, tuiteando en la calle o desde cualquier lugar…
Y los seguidos y seguidores. El 1 de julio yo seguía 5.938 cuentas de Twitter. Eso son muchos tuits en mi timeline, muchos temas distintos, mucha, demasiada información, imposibles de seguir. Y me seguían no menos, 5.352 cuentas de Twitter que cada vez que yo escribía una tontería recibían una actualización mía.
Tenía tres opciones: dejar de usarla, adelgazarla dejando de seguir gente, o cerrarla definitivamente.
Decidí lo segundo. 
Dejar de entrar es difícil para mí, están en mi contra mi curiosidad y mi aburrimiento. Por otro lado, alguna vez Twitter me ha estimulado la imaginación, o proporcionado ayuda, o conversación.
Cerrarla implicaba perder lo escrito, aunque sé que se puede copiar o guardar, y también sé que nunca se pierde. Alguien lo guardará para ser utilizado en mi contra, o a mi favor, o al suyo propio.

@pvil me ha dado a conocer. También me ha informado y me ha dado a conocer otras personas e ideas. No sé si eso es suficiente. Hoy mismo reflexionaba, en Twitter y Facebook, sobre mis  “amistades virtuales”:

Así que en eso estuve y eso estoy, o no estoy: adelgazando @pvil.
Actualmente sigo 2.337 cuentas de Twitter y aún me siguen 5.201.
¿Será esto suficiente?

Desazón, sinrazón, corazón

“Desazón”

Desazón - Two Selfportraits

A mediados de julio publiqué en Flickr un pequeño autorretrato en acuarela que titulé “Desazón / Uneasiness / Malaise / Unruhe”. Una semana después hice otra versión en pastel del mismo.
Aunque en junio ya publiqué el post “Derrota – Cambio de rumbo” esta imagen me siguió bastantes días más. La “desazón” la define el diccionario como malestar, disgusto, pesadumbre, inquietud interior, y más etimológicamente, falta de sabor, insipidez.
Algo así me quedé yo tras asumir que habría de cambiar, tras siete años, la enseñanza de adultos por enseñanza de adolescentes, un centro de adultos por un instituto de Secundaria, por la única razón de no tener la misma antigüedad que quien me sustituyó.
Supongo que no era tanto el “qué” como el “cómo”, y la inercia de los años, lo que me hizo asumir ese estado de desazón, afortunadamente abandonado este verano. Sobre la desazonadora y desabrida enseñanza de adultos habré de escribir algún día, pero aún es pronto para ello.

“Sinrazón”

Este es el avatar que me acompañará estos días. Está repleto de palabras, de razones para justificar lo injustificable: mi trabajo. Es una sinrazón. Cansado de años intentando justificar la importancia de educar en Arte, y de hecho intento colaborar en una iniciativa, “+Artísticas”, mi posición hoy es diferente: defiendo la inutilidad del Arte en la educación.
Parecerá una sinrazón, pero algo inútil no significa que carezca de importancia. (¿Recuerdan mi “desván de inutilidades”?), y es que para mí, y espero que para mucha más gente, lo importante en esta vida suele carecer de utilidad. No quiero pasarme lo que me queda de vida justificando que el Arte es útil. De hecho me parece un error que las asignaturas artísticas intentemos parecernos a las asignaturas “utilitarias” en procedimientos, evaluaciones y lenguajes. Somos muy diferentes.
Comer es útil, dormir es útil, el sexo es útil, una máquina es útil, un libro puede serlo también. El Arte, no. El Arte es inútil. Y en la escuela, aún más. Pero, precisamente por eso, es muy importante. Para mí, el ser humano lo es más desde el momento en que dejó de tener la necesidad de perseguir lo útil: comer, dormir, reproducirse, y comenzó a desarrollar lo inútil: el Arte, el Pensamiento racional, la Ciencia, sin una razón utilitaria, por su mero disfrute y aprendizaje. El Arte no precisa de razones, juega con ellas y les da la vuelta.

“Corazón”

Quisiera haber terminado este post con una imagen mía trabajada con mis manos, grabada en una plancha o en un papel, pero no tengo tiempo para ello: es este un post largamente postergado, que sale del corazón, donde aún me duelen determinadas desazones y sinrazones, que van aposentándose poco a poco, como poco a poco voy conociendo esa realidad educativa que me ha sido ajena los últimos años,… aunque quizás no tanto, al fin y al cabo, ese alumnado adulto que he conocido estos años no viene a ser quizás sino el mismo de la ESO, unos años, quizás demasiados, más tarde.
Quiero terminar, pues, este post con una imagen distinta, más simple, más pequeña, en tres tonos: negro, gris, blanco, y aún así cargada de optimismo y de esperanza, con ese optimismo con el que empecé en julio esta nueva etapa, con el que comienzo, o lo intento, cada semana, el mismo que voy perdiendo en cada grito, cansancio, lectura, decreto, miradas torcidas y desgana, pero que recupero en cada sonrisa, en cada color, en un detalle, en un verso, en una ventana abierta. 
Salud. De corazón.

Published in: on 26 septiembre 2012 at 10:33 pm  Comments (2)  

>Y un que… y… Fue… go

>

Y un que…

y

Fue… go

Published in: on 2 mayo 2011 at 11:42 pm  Comments (2)