"Un daño irreparable" (1)

(Este es un post apresurado, confuso, escrito a vuelapluma a instancias de una amiga)
Habrán notado ustedes – o quizás no – lo poco que escribo por aquí.
Y sin embargo, yo sigo escribiendo… en otros blogs, [1] [3], en otros foros, en Twitter,… en realidad me paso el día escribiendo… o pensando qué escribir.
Ayer domingo por la tarde nos reunimos en Las Palmas, en una terraza de la playa de Las Canteras, viendo atardecer, una decena de docentes. Nos convocó Yolanda, autora de Educarueca, que nos venía a visitar. A Yolanda la conocí en Madrid en 2008, en Internet en el Aula, aunque antes habíamos intercambiado ideas en aquellos Claustros Ideales Oficiales o CIOs, que inventaron Juanjo y otros blogueros, a los que me invitó Montse, y en los que tanto me volqué.
Montse Pedroche, “las cosas de la vida”, también estaba ayer con nosotros en las Canteras. Y Ricardo, y Lola y Felipe. Aunque saqué mi bloc y comencé a dibujar, como en mi último claustro, no pude evitar pensar, ni opinar, ni analizar con cierta amargura la realidad educativa que yo veo cada día.
Hace años, lo he contado otras veces, me puse a escribir aquí lo que se me ocurría sobre mi trabajo, la educación. Siempre he intentado aclarar lo que no soy: no soy un pedagogo, no soy un experto, no soy un docente de acción, ni un líder, ni un organizador, ni alguien influyente, ni siquiera un docente vocacional, una vez escogí ser docente como una alternativa laboral y más adelante encontré esto de los blogs para reflexionar en voz alta… aún cuando con ello pueda causar “un daño irreparable”.
Miro hoy los blogs educativos que se escribían allá por 2008, y que yo seguía y ya no leo a menudo, y veo cuánto hemos cambiado: blogs abandonados, recursos “educativos”, notas para el alumnado, ruido y más ruido… es cierto que ya es imposible seguir todo lo que se escribe, miles de blogs,… una vez fui jurado del premio Espiral y comprendí lo que es el punto de saturación.
Pero sobre todo, echo de menos reflexiones sobre Educación con mayúsculas, sobre colaboración, sobre puntos de acuerdo. A veces hay iniciativas, EABE, LOVA, Aulablog, incluso mini quedadas como la de ayer, que se diluyen -es mi opinión- como ayer, en azucarillos, abrazos, emociones y… lamentaciones. Algo muy lícito y razonable, ya que el docente de a pie -es mi opinión- pocas posibilidades tiene de cambiar la Educación con mayúsculas.
Y así, casi todos quienes escribíamos en 2008 estamos enredados por la medusa educativa en mil y un tentáculos, llámenle cargos, llámenle realidad, llámenles “mi parcela”, llámenle “hago lo que puedo”, y otros, como Sísifo, arrojados de nuevo a la tierra educativa, cual Baumgartner, para darnos un baño de realidad social, de miseria educativa, de desgana, de papeles y gráficas, de individualismo exacerbado, malamente intentamos subir de nuevo -solos- la enorme piedra educativa por la pendiente.
Y me pide Yolanda que lo escriba… aún cuando pueda causar “un daño irreparable”.
Llegué a casa y puse la tele… sí, ya sé que no se debe… un domingo… pero hablaba César Manrique… decía, más o menos que, pese al daño que se le pudiese hacer a la isla de Lanzarote con la especulación inmobiliaria, él era optimista y que la isla podía ser “recuperable”.
Miré mi acuarela a la luz y lucía diferente que bajo las apagadas luces de la calle:
Así pues, quizás Yolanda tenga razón, quizás no haya “daños irreparables”… quizás pueda escribir sobre educación y lo que veo cada día…(continuará).

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Published in: on 28 enero 2013 at 9:29 am  Comments (4)