Euro… pea


Reconozcámoslo, esto de Europa es un imperio: el cuarto Reich, con sus emperadores, triunviratos y senadores, con sus patricios y plebeyos, sus bárbaros y sus legiones, y sus unos… y sus ceros.

Uno no sabe si su centro está en Berlín, Luxemburgo o quizás en Suiza, porque desde luego Bruselas o Estrasburgo no lo son.

Estas son las pantallas necesarias, un parlamento, una comisión, miles de leyes y documentos, la fachada sobre la que arrojar huevos o lechugas, pero su centro está en otros lugares.

Y desde luego no en el Sur. Aquí tiene Europa sus termas, su sol, sus yates, pero no su centro. Lo raro es que nos concedan la ciudadanía. Quizás es que así nos lo creemos más: eso de la igualdad de derechos, de servicios y de oportunidades.

Por eso me da pena que los políticos que se supone que quieren cambiar las cosas aquí… quieran irse a Bruselas. Rodeados de grandes palabras, de muchas razones, con sueldo fijo, asesores, cuatro días a la semana y viajes vip. Por eso, quienes van a allí pierden su credibilidad y hasta son olvidados. Un retiro de lujo. Para ellos… y ellas

¿Cultura europea? ¿Política europea? ¿Economía europea?
¿Libertad, igualdad y fraternidad europeas?

A mí sólo me suenan a “euro” y “pea”…
Y sí… pea, de peajes, de pedos… y de pena.

Anuncios
Published in: on 10 mayo 2014 at 10:34 am  Dejar un comentario  

(Mi) Evaluación

Hoy, aprovechando el foro de mi centro he escrito esto a mis compañeros y compañeros. Son mis ideas personales en torno a (mi) evaluación, perfectamente discutibles o rechazables. Creo no transgredir ningún secreto si lo comparto aquí en mi blog, pero estoy abierto a matizaciones, si es necesario.
Hola otra vez.
Ya quedan menos ocasiones que leerme (si me leen) por aquí.

La semana que viene tenemos evaluaciones finales.
Cada centro tiene su propia “cultura” evaluatoria, creada a base de reuniones, decretos, circulares, formularios y claustros. Es difícil cambiarla, porque está, como las pinturas, hecha de capas y de ideas que caen unas sobre otras, pensadas, en ocasiones, para facilitar el trabajo, y en otras para justo lo contrario.

Este es mi primer año aquí, y como ya he dicho otras veces, aún no entiendo la “cultura educativa” de este centro, y por ello, posiblemente, no sea capaz de asumirla completamente. Pero mis 24 años de docencia y mi año de experiencia aquí me hacen tener “mi” propia “cultura evaluatoria”.

Por otro lado, las sesiones de evaluación no serán el lugar más idóneo para expresarme por la falta de tiempo, por mi timidez, por la consideración que da el sistema a la Plástica y el Dibujo, etc.

Por ello quiero resumir y compartir aquí mis opiniones al respecto:

– Sean cuales sean los resultados educativos, no soy favorable a la repetición de curso en 1º y 3º de ESO. Y no por los alumnos afectados, que sin duda lo merecerían, sino por sus compañeros del próximo curso. Los alumnos que repiten, que saben que pasarán de curso, se convierten con su frustración en saboteadores permanentes del aprendizaje de sus compañeros, y en un ejemplo para quienes quieran seguir su ejemplo. Y he comprobado que no sirven de nada amonestaciones, partes y demás medidas disciplinarias, que más bien adoptan como mérito o premio a su rebeldía y los refuerzan, aunque eso también merecería un tema aparte.

– Por eso, yo creo que es mejor que se enfrenten a sus dificultades de aprendizaje en 2º y en 4º de la ESO y que sea allí, con compañeros/as de su edad, y con sus asignaturas pendientes, si no mejoran, donde repitan curso. Ya sé que se me alegarán miles de motivos, pero esa es mi opinión al respecto.

– Otro absurdo que he menciono aquí y que aceptamos de la Dirección General de FP es que, por la razón x, para entrar en ciclos a los alumnos sólo se les valora la nota de 3º de la ESO, y no la de 4º, y así tenemos alumnos de 3º que no saben ni que van a hacer y la nota les importa bien poco, y alumnos de 4º a los que la nota no les sirve de nada y sólo te piden… un cinco.

– Quiero añadir también que no se asombren de mis altas notas en Plástica y Dibujo Técnico, y que no son debidas a que se traten de asignaturas “marías”, sino que lo son a que, con el “currículum interruptus” diseñado para mis materias, hay que empezar casi desde cero cada año, y salvo un abandono manifiesto y falta de trabajo, que se da, al resto del alumnado le valoro su capacidad de trabajo, mejorable, pero valorable, y es que mi objetivo no es centrarme en uno o dos “artistas” por aula, sino que la mayoría conozca y practique Plástica o Dibujo. Para ver el nivel, nada sobresaliente, pero digno, basta ver los trabajos de todos/as que he ido mostrando en los pasillos de este centro durante este curso.

– Por otro lado, hurtarles a mis alumnos una nota alta por el mero hecho de “prestigiar” mi asignatura o mi “capacidad docente”, bastante limitada por otro lado, no creo que les cause ni me cause beneficio alguno, aunque respeto, lógicamente, opiniones contrarias.

– Y sobre el tema de las competencias y nuestra estupidez docente me extendería más de lo que su paciencia me permitiría.

Saludos.

Published in: on 12 junio 2013 at 10:04 am  Comments (1)  

(In)competencias y abrazafarolas

Por si no lo saben, “asisto” a un curso online sobre Competencias educativas. Estas son algunas de mis reflexiones allí:

No soy pedagogo, no he leído todas las 49 páginas que escribieron José Moya y Alejandro Tiana sobre el tema de las competencias educativas, pero si busco en Internet encuentro miles, 5.820.000 páginas sobre el tema.

Y lo que encuentro son ocho competencias en Secundaria, cinco en Bachillerato (en Canarias de momento, en otras comunidades no se han definido) mucha literatura, y nada, o muy difuso y general, sobre cómo se evalúan valoran e incentivan.

Me dicen que eso lo hace cada centro en sus PCC y me acuerdo enseguida de la LOGSE y sus “Contenidos, procedimientos y actitudes” y a miles de docentes que estuvimos años elaborando estadillos con items, por unidad, por evaluación, por alumno/a, con fichas finales infinitas y globales, que, nos decían, iban a mejorar los resultados y el trabajo docente una barbaridad. Cada curso, esos datos, items y tiempo perdidos acababan en la basura, o en el expediente, que viene a ser igual, cuando al final el padre/madre nos preguntaba: “pero mi hijo/a, ¿aprueba o no, y qué nota tiene?”

Pues bien, ahora, a un traje existente, materias y contenidos, Ministerio y Consejerías le añaden una capa de 8 o 5 colores/competencias, que se seleccionan antes, porque son “básicas”, y nos dicen que se las pongamos encima, que evaluemos “competencias”.

“¿Mande? ¿Y eso?”
Es que lo pide Europa.
“¿Y cómo se evalúa?”
No, cada materia/profesor lo define, por temas, por unidades, por evaluación…
“¿Y hay tiempo para coordinarse entre las materias para evaluarlas?
No, no, cada materia evalúa las suyas, y no siempre todas.
“¿Y el alumno aprueba si obtiene las competencias?”
No, no, aprueba por materias, con su nota.
“¿Y para ingresar en la Universidad o Ciclos Formativos, se tienen en cuenta?
No, seguimos como estamos, exámenes y materias según las carreras y ciclos.

Pues vale. Y los/as docentes nos ponemos a ello. Participando en cursos como este al que “asisto”, leyendo -o no- sesudos documentos de gente que lleva años sin dar clase, respondiendo “cuestionarios de creencias y actitudes del profesorado”, escribiendo/copiando/pegando documentos sobre la importancia de tal y cual competencia y que si la competencia “A” yo la evalúo así, elaborando tablas desglosadas de competencias y…

Bueno. He recordado enseguida dos palabras: “abrazafarolas” y “correveidiles”, que escuchaba en la radio deportiva hace muchos años. Y no puedo dejar de aplicármela en este curso y en otros. Así me siento como docente ante las competencias, ante la incompetencia de unos procesos absurdos y ante la pérdida improductiva de un tiempo que no mejora la educación.

Lo he escrito muchas veces, creo. La educación la define la puerta por la que se sale de ella. Si esa puerta sigue pidiendo para salir notas y materias, y no competencias, ¿de qué sirve ponerle capas de colores?

Y otra cosa: si seleccionamos competencias “básicas” tendremos una sociedad y educación “mínimas”. A lo mejor se trata de “ESO”.

Saludos.

Published in: on 1 febrero 2012 at 11:57 am  Comments (2)  

>Vergüenza (una vez más)

>

Una vez más, hoy siento vergüenza.
Curioso sentimiento, la vergüenza, que sintiéndose como propio, depende en gran medida de los demás. Hay quien se cura de vergüenzas pronto, o quien nació ya sin vergüenza. No es mi caso.
A veces la vergüenza es propia, y sientes que no vales tanto, que te equivocas, que no te atreves.
Pero otras, la vergüenza es ajena, y a veces la sientes como más dolorosa, porque depende muy poco de tí, y no puedes cambiarla pidiendo perdón, echándole valor, atreviéndote. Es lo que ves, y cómo lo ves, y es difícil curarse de ella.
Hoy, día de los trabajadores y trabajadoras, siento vergüenza
No es sólo que en este país casi cinco millones de personas no puedan celebrar su derecho al trabajo. No es sólo que pocos celebren este día, ni el que, pese a caer en festivo, ni siquiera mañana lo honraremos con descanso. No es que nuestro calendario se llene de patrones, santos, vírgenes, romerías y semanas santas mientras las festividades laicas se reducen al máximo. No es sólo que hoy en los centros comerciales trabajará mucha gente “porque es primero de mes”, porque así lo exige su empresa, y lo permite la ley. No es sólo que la prensa, los medios y las televisiones, incluso públicas, dediquen su tiempo al fútbol, las bodas reales, las beatificaciones, y a sus comentarios del antes y el después.
No es sólo que los sindicatos callen hoy porque vienen cobrando desde hace años de políticos y empresas. No es sólo que políticos y políticas visiten las calles hoy dando manos, y nos tomen por tontos/as o desmemoriados/as, e intenten convencernos de que no son ellos mismos, todos y todas, quienes nos llevaron hasta aquí. No es sólo que nos hayan dejado sin modelo económico sostenible vendiendo nuestra industria, agricultura, vivienda y turismo a quien quiso comprarlas, mientras se despilfarraba lo que había. No es sólo que los ricos sean cada vez más ricos y que los pobres cada vez más pobres. 
No es sólo que en educación llevemos años hablando de lo mismo, sin cambiar nada, mientras segregamos y diferenciamos cada vez más pobres de ricos, “list@s” de “tont@s”, y envolvemos en palabras y tecnologías el no saber qué, ni para qué, enseñar. No es sólo que la misma iglesia que adoctrina en los colegios organice procesiones, comuniones e incluso seleccione su alumnado, ni que invite a dictadores a sus beatificaciones. 
No es sólo que organizaciones que dicen defendernos o buscar la paz bombardeen o ayuden a unos países mientras se olvidan de otros. No es sólo que se prohiba la medicina herbal para promover las farmaceúticas. No es sólo que el comercio marque los precios de los productos básicos o sanitarios. No es sólo que nos importe poco el futuro de nuestros hijos o el de los demás. No es sólo que este planeta esté cada vez más degradado y que sea cada vez más desigual. No es sólo que artistas e intelectuales callen desde sus fiestas y viviendas de lujo.
No es sólo que ni políticos, ni sindicatos, ni iglesias, ni banqueros, ni empresarios, ni deportistas, ni artistas,  ni medios informativos,… ni docentes, no tengan vergüenza.
No.
No es sólo eso. Es todo eso y mucho más.
Siento vergüenza
Otra vez. ¿Me curaré algún día?