MANIFIESTO POR LA DESAPARICIÓN DEL ARTE EN LA EDUCACIÓN

” Para lanzar un manifiesto es necesario:
A, B, C. irritarse y aguzar las alas para conquistar y propagar muchos pequeños y grandes a, b, c, y afirmar, gritar, blasfemar, acomodar la prosa en forma de obviedad absoluta, irrefutable, probar el propio non plus ultra y sostener que la novedad se asemeja a la vida como la última aparición de una cocotte prueba la esencia de Dios.
Yo hablo siempre de mí porque no quiero convencer. No tengo derecho a arrastrar a nadie a mi río, yo no obligo a nadie a que me siga. Cada cual hace su arte a su modo y manera,…”
( 1918, Manifiesto Dadaísta, Tristán Tzara ).

A. La educación artística distrae, incomoda, hace ruido, mancha, crea ambigüedades y dudas, exalta las diferencias, inventa.
B. Las continuas reformas y reducciones horarias, las normas no han conseguido igualar la educación artística a otras materias.
C. Una mayoría de la sociedad actual olvida y no valora el arte como algo fundamental en la educación.

Por todo ello yo grito, me irrito y acomodo mi prosa a la obviedad absoluta de lo que vivimos día a día y lo que vendrá en el futuro, y por ello, por A, por B y por C, escribo este manifiesto una noche antes del previsible eclipse que anticipa la oscuridad que nos invade donde se destruyen Nínives y se construyen muros, se invisibiliza a las mayorías y se decide ajeno a ellas, y por ello, ante la imposibilidad de llevar el Arte a la educación, lanzo el siguiente

MANIFIESTO POR LA DESAPARICIÓN DEL ARTE EN LA EDUCACIÓN

Basta de ya de sufrimientos, de interrupciones, de agravios y de olvidos, basta ya de intentar estar donde no se le quiere.: fuera el arte de la educación.

El arte en la educación – como antes Dadá – hoy ya no significa nada. Si alguien lo considera inútil, si alguien cree que no se puede enseñar, si no quiere perder tiempo por algo que no significa nada… y más si ese alguien es el propio ministro elegido por la mayoría, mejor es arrojar el arte fuera: que no quede nada, ni un solo rastro del arte en las escuelas, ni un color, ni una línea, ni una imagen que nos recuerde eso que algunos llamamos arte, que nadie entiende, que nadie quiere, que nadie parece necesitar hoy.

Nada de piedad, nada de hipocresía. Si todos tienen razón y si todas las materias han de ser iguales, tratemos de no tener razón. Yo estoy contra los sistemas: el único sistema todavía aceptable es el de no tener sistemas. El artista, el poeta aprecia el veneno de la masa condensada en un jefe de sección de la industria. Es feliz si se le insulta: eso es como una prueba de su coherencia.

Váyase pues el arte fuera de las escuelas, de los institutos, de las universidades, sean todos los centros educativos iguales, productivos, similares, coja cada materia su parcela de sabiduría y repártala a su gusto, pero no toque para nada el arte, la estética, lo bello o lo feo, lo irritante o lo ambiguo, lo creativo o lo emocional. Quédese todo eso fuera de la educación.

Porque si el conocimiento que hoy nos dan los medios, el compromiso cómodo, la hipocresía y la cortesía no son arte; si la imposición de la lógica y la danza de los impotentes en la creación no son arte; si la jerarquía y la ecuación social de valores establecidos entre siervos no son arte; si la abolición de la memoria y la abolición del futuro no son arte…

Porque si así ha de ser el arte, lejano, olvidado, prohibido, distinto, crítico, personal, mejor es que lo sea fuera, que encerrado en los muros cada vez más estrechos de esta educación y de esas leyes que estamos creando.

Por A, por B, por C y por todo lo anterior, yo, sabiendo que hablo siempre de mí porque no quiero convencer, porque no tengo derecho a arrastrar a nadie a mi río, y porque yo no obligo a nadie a que me siga, pues cada cual hace su arte y su trabajo a su modo y manera, este 20 de marzo de 2015, a pocas horas del eclipse de sol y de la entrada de la primavera, firmo el presente

MANIFIESTO POR LA DESAPARICIÓN DEL ARTE EN LA EDUCACIÓN

Nota final: basado libremente en el manifiesto dadaísta de Tristán Tzara, del que intercalo frases, este manifiesto parte de la irritación de una ley de educación que hace optativa la educación artística de los niños y, si no oficialmente sí que de facto, arroja el arte fuera de las escuelas, dejando la cultura y la creación futura a los productos comerciales enlatados listos para ser consumidos y no pensados ni criticados.

El título original en que pensé era “Manifiesto por la desaparición del arte en la Educación obligatoria”, pero un manifiesto ha de ser provocador y por ello quise ser más radical.

Creo que hay que repensarse el modelo de educación artística y por ello me ha hecho pensar para elaborar este manifiesto el artículo que relata lo sucedido en Finlandia en los años 80: se crearon las Escuelas de Arte para niños y jóvenes, fuera de las escuelas obligatorias, porque en Finlandia en los años 70, en un proceso de recortes educativos artísticos similar al actual en España, perdida la batalla, profesores, artistas y familias se unieron para crear escuelas de arte para niños fuera de la enseñanza obligatoria. Recomiendo su lectura porque quizás sea ese el milagro educativo finlandés al que debamos de mirar ahora. Si eso fuese así, si fuésemos como ellos entonces capaces de unirnos hoy, este manifiesto-provocación que hoy he escrito quizás no fuese tan desencaminado. Saludos.

http://fronterad.com/?q=bitacoras%2Fjorgeraedo%2Fdesde-escuela-arte-a-educacion-basica-arte-elisse-heinimaa

INTERNET… ¿AMORDAZADA?

Ayer cerraron la cuenta de Twitter de Marcelino Madrigal, @mmadrigal. Él mismo lo explica en su blog: “Twitter suspende mi cuenta y la de inapropiado”.
En seguida, Twitter se movilizó: opiniones de todo tipo sobre esta suspensión, y post, indignados, como “Ojalá hubiera más imbéciles” de Cosechadel66, o preocupados, y algo estupefactos, como este mío.
Porque a mí me preocupan los cierres fulminantes e indefensos de webs y cuentas, por simple “decisión superior”, como ya se planteaba en el conocido “Manifiesto”. Y aunque es cierto que cuando abrimos una cuenta suscribimos una serie de condiciones y letras pequeñas que permiten esta y otras decisiones unilaterales, no parece haber la misma celeridad cuando alguien denuncia la publicación de imágenes que pudieran considerarse pedofilia, cuando se copian descaradamente webs ajenas o se difunden textos, imágenes o videos privados o de dudoso gusto, intenciones o legalidad.
Y me preocupa que la desesperación por que no se protejan las imágenes de menores nos lleve a usar los mismos métodos que denunciamos. Creo que Marcelino se equivocó al mostrar las webs de quienes realizan esas actividades: aquellos que utilizan imágenes infantiles fuera de contexto y con comentarios más que indignantes. Creo que este proceso de publicación de perfiles, aunque sean públicos, extiende la sensación de indefensión: cualquiera, con cualquier fin, sea bueno o malo, puede sacar una imagen o nuestro perfil de contexto, y ponernos en el punto de mira de cualquier debate. Y no, no me vale la buena intención: cualquier error, al publicar e imputar un supuesto hecho punible a una persona equivocada, invalida su buena intención y la presunción de inocencia.
Se hace bien en denunciar los casos a las empresas y a la policía, y en los juzgados si es preciso. Y si no actúan, ir más allá y difundir los hechos, y organizar una campaña de firmas o mensajes, pero en mi opinión no se debería atravesar la línea personal de la intimidad en esas denuncias.
Escribí el otro día que si seguridad en Internet era retirar nuestras fotos de las webs y llenarlas de candados, apaga y vámonos…

Lo mismo que Tonucci lucha por devolver la ciudad a los niños, no me gustaría ver una Internet segura, pero sin niños, ni debates, ni ideas, ni sentimientos.

Creo que debemos buscar medios para corregir los usos y abusos en Internet, y creo que entre ellos están, tanto sus usos delictivos, como la prepotencia de las compañías y la censura en la red. Pero es un proceso que llevará tiempo y que necesita que todos y todas estemos alerta.
(O será Alierta? 😉
La cuenta de @mmadrigal en Twitter es ahora @amordazado.
¿Estará Internet amordazada también? 

Published in: on 12 febrero 2010 at 4:03 am  Comments (1)  

Cómo acabar de una vez por todas con la cultura

En el año 1971, Woody Allen publicó un libro de relatos, “Getting Even”, que aquí titularon, con esa creatividad que nos caracteriza, “Cómo acabar de una vez por todas con la cultura”, nombre de uno de las historias que lo componen, subtitulado “Boletin de cursos de primavera”. Recomiendo aquí su lectura, para sonreir en tres páginas ante una variada organización de cursos de verano universitarios. Transcribo el último de ellos:

Yeats y la higiene, un estudio comparativo: se analiza la poesía de William Butler Yeats en el contexto de un cuidado odontológico adecuado. (El curso está abierto a un número limitado de estudiantes.)”

Pero mi “imprescindible” Woody Allen me ha venido a la cabeza tras un día marcado por el Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”, que plantea, a modo de decálogo, 10 puntos ante la llamada ley de Economía Sostenible.

No opinaré ahora sobre él, salvo comentar que, el que en un sólo documento, se mezclen Economía, Internet, Cultura, Constitución, derechos, libertades, leyes, industrias, creadores y ciudadanos indica claramente la complejidad con que por aquí se envuelven y tratan ciertos temas.

Yo aquí les hablaré de Cultura. Me interesa. Me preocupa. De ella he escrito en Twitter a horas nocturnas. Cultura: Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. (Dicc. R.A.E. 2001)

¿Podrán acabar de una vez por todas con la Cultura?
Esperemos que no, pero, por si acaso, he escrito aquí mi propio manifiesto, personal, perfectible y transferible sobre la Cultura:

1. La Cultura es un patrimonio global de la sociedad y de los grupos humanos, que son quienes crean y determinan su Cultura. Es de todos, no puede ser de unos pocos. Es herencia común, no propiedad individual. La Cultura no se cobra ni se destruye, se transforma, se crea, se recrea y se comparte. Su valor es inmaterial, común y superior a cualquiera de las obras que forman parte de ella.

2. La Cultura, siendo tan importante, debe ser responsabilidad de las más altas instancias del estado. Pero, si hay que crear un ministerio de Cultura, es un error encomendarlo a un/a representante de la “industria”. ¿Encomendaríamos Educación a un editor, Sanidad a una empresaria farmacéutica, Defensa a un fabricante de armas? ¿Y por qué Cultura sí?.

3. Las Academias, comisiones, comités culturales y universitarios deberán dejar paso a una Cultura más amplia y participativa, donde la determinación de los bienes culturales no dependa de élites, grupos personales o de intereses particulares.

4. No debe emplearse el término “Industrias culturales”. Lo que hay son industrias del espectáculo, del entretenimiento, e incluso artísticas, que incorrectamente se vienen vistiendo o autodenominando “de Cultura“.

5. Los/as artistas y creadores de arte tienen derecho a vivir de sus obras y a la propiedad intelectual de las mismas, pero no a secuestrarlas, sustraerlas, u olvidarlas si forman parte de la Cultura común.

6. No se debe permitir tampoco que el poder, en sus diferentes caras, secuestre edificios, cuadros, partituras, libros, y que compre y venda los bienes de la Cultura común de la sociedad. Nadie, sea iglesia, empresa o particular, debe marcar los límites del disfrute de una obra cultural.

7. La Cultura ha de ser transmitida y educada, y no sólo en la Cultura del pasado, sino en crear una Cultura abierta, propia y futura. Los centros educativos deben tener espacios dignos para crear, compartir y transmitir Cultura.

8. Los centros culturales, deben estar pensados, no sólo para la conservación y transmisión, sino para la creación y desarrollo de la Cultura, y estar abiertos a la infancia y a la vejez, a la tradición y a las nuevas tecnologías.

Gracias

Published in: on 3 diciembre 2009 at 1:24 am  Comments (3)  

Internet Manifesto in Education

(Excuse my English. Any improvement translation is welcome)

Internet Manifesto in Education
How should work education today.
Seventeen statements.

(Adapted from a translation of the Internet Manifesto, oriented to journalism, and published by 15 journalists and bloggers of new German media.
http://www.internet-manifesto.org/)

1. The Internet is different.
It produces different public spheres, different terms of trade and different cultural skills. Schools must adapt their work methods to today’s technological reality instead of ignoring or challenging it. It is their duty to develop the best possible education based on the available technology. This includes products and new educational methods.

2. The Internet is a education pocket-sized center.
The web rearranges existing educational structures by transcending their former boundaries and fields. The publication and dissemination of media contents are no longer tied to schools and educational institutions. Education’s self-conception is—fortunately—being cured of its gatekeeping function. All that remains is the education´s quality through which education distinguishes itself from mere instruction and memorization.

3. The Internet is our society is the Internet.
Web-based platforms like social networks, Wikipedia or YouTube have become a part of everyday life for the majority of people in the western world. They are as accessible as the telephone or television. If schools want to continue to exist, they must understand the lifeworld of today’s users and embrace their forms of communication. This includes basic forms of social communication: listening and responding, also known as dialog.

4. The freedom of the Internet is inviolable.
The Internet’s open architecture constitutes the basic IT law of a society which communicates digitally and, consequently, of education. It may not be modified for the sake of protecting the special commercial or political interests often hidden behind the pretense of public interest. Regardless of how it is done, blocking access to the Internet endangers the free flow of information and corrupts our fundamental right to a self-determined level of education.

5. The Internet is the victory of education.
Due to inadequate technology, educational institutions, research centers, public institutions and other organizations compiled and classified the world’s information up to now. Today every citizen can set up her own personal news filter while search engines tap into wealths of information of a magnitude never before known. Individuals can now informed and educated themselves better than ever.

6. The Internet changes improves education.
Through the Internet, schools can fulfill its social-educational role in a new way. This includes presenting education as an ever-changing, continual process; the forfeiture of print media’s inalterability is a benefit. Those who want to survive in this new world of information need a new idealism, new ideas and a sense of pleasure in exploiting this new potential.

7. The net requires networking.
Links are connections. We know each other through links. Those who do not use them exclude themselves from social discourse. This also holds for the websites of educational facilities, the relationship between them, and their educational communities.

8. Links reward, citations adorn.
Search engines and aggregators facilitate quality education: they boost the findability of outstanding content over a long-term basis and are thus an integral part of the new, networked public sphere. References through links and citations—especially including those made without any consent or even remuneration of the originator—make the very culture of networked social discourse possible in the first place. They are by all means worthy of protection.

9. The Internet is the new venue for democratic discourse.
Democracy thrives on participation and freedom of information. Transferring the training in democratic values and its discussion and debate from schools to the Internet and expanding on this discussion by involving the active participation of the educational community is one of education’s new tasks.

10. Today’s academic freedom means freedom of opinion.
The Internet overrides the technological boundaries between the amateur and professional. This is why the privilege of freedom of opinion must hold for anyone who can contribute to the fulfillment of educational duties. Qualitatively speaking, no differentiation should be made between paid and unpaid teachers, but rather, between good and poor teaching.

11. More is more – there is no such thing as too much education.
Once upon a time, institutions such as the church prioritized power over personal awareness and warned of an unsifted flood of information when the letterpress was invented. On the other hand were the pamphleteers, encyclopaedists and journalists who proved that more information leads to more freedom, both for the individual as well as society as a whole. To this day, nothing has changed in this respect.

12. Tradition is not a business model.
Money can be made on the Internet with educational content. There are many examples of this today already. Yet because the Internet is fiercely competitive, business models have to be adapted to the structure of the net. No one should try to abscond from this essential adaptation through policy-making geared to preserving the status quo. Education needs open competition for the best refinancing solutions on the net, along with the courage to invest in the multifaceted implementation of these solutions.

13. Copyright becomes a civic duty on the Internet.
Copyright is a cornerstone of information organization on the Internet. Originators’ rights to decide on the type and scope of dissemination of their contents are also valid on the net. At the same time, copyright may not be abused as a lever to safeguard obsolete supply mechanisms and shut out new distribution models or license schemes. Ownership entails obligations.

14. The Internet has many currencies.
Educational online services financed through adverts offer content in exchange for a pull effect. A reader’s, viewer’s or listener’s time is valuable. In education, this correlation has always been one of the fundamental tenets of financing. Other forms of refinancing which are educationally justifiable need to be forged and tested.

15. What’s on the net stays on the net.
The Internet is lifting education to a new qualitative level. Online, text, sound and images no longer have to be transient. They remain retrievable, thus building an archive of contemporary history. Education must take the development of information, its interpretation and errors into account, i.e., it must admit its mistakes and correct them in a transparent manner.

16. Quality remains the most important quality.
The Internet debunks homogenous bulk goods. Only those who are outstanding, credible and exceptional will gain a steady following in the long run. The educational demand has increased. Education must fulfill with it and abide by its own frequently formulated principles.

17. All for all.
The web constitutes an infrastructure for social exchange superior to that of 20th century mass media: When in doubt, the “generation Wikipedia” is capable of appraising the credibility of a source, tracking news back to its original source, researching it, checking it and assessing it—alone or as part of a group effort. Educators who snub this and are unwilling to respect these skills are not taken seriously by these Internet users. Rightly so. The Internet makes it possible to communicate directly with those once known as targets—students, readers, listeners and viewers—and to take advantage of their knowledge. Not the teachers who know it all are in demand, but those who communicate and investigate.

Published in: on 19 septiembre 2009 at 1:27 pm  Dejar un comentario