Mi "memoria"

     Son estos días días de memorias, de documentos repletos de cifras, porcentajes, de palabras y frases subordinadas, de análisis, comparaciones y propuestas. 
     Envolvemos el curso pasado en datos, miles de datos que se supone nos ayudarán a cerrarlo, a mejorar el próximo, a dejar el terreno preparado para un nuevo curso. 
     A mí me cuesta, me cuesta ver entre toda esa magna documentación la cara de las personas que he conocido, que he tratado, lo que he podido hacer o mostrar durante el curso. 
     Me cuesta ver ahí a las pequeñas alumnas que venían cargadas con inmensas mochilas repletas de libretas y libros. 
     Me cuesta ver también a las que no venían, las que se escondían por los pasillos o llegaban deliberadamente tarde. 
     Me cuesta ver a los que nunca traían ni un lápiz ni un papel y había que rebuscar en los cajones de mi mesa. 
     Me cuesta oler a quienes venían sudorosos, sin lavar apenas y con las caras encarnadas. 
     Me cuesta oír los gritos y murmullos de quienes nunca escuchaban lo que yo quería decirles. 
     Me cuesta oír las canciones que ponían en clase a todo volumen y sus voces cantándolas. 
     Me cuesta verme subido a las mesas colgando cuadros o trabajos.
     Me cuesta verme subiendo y bajando escaleras cargado de carpetas. 
     Me cuesta verme componiendo murales de Educación Artística.
     Me cuesta oírme intentando hacerme escuchar.
     Me cuestan tantas cosas… 
     Por eso, anoche revisé los cientos de fotos, vídeos, documentos de todos estos meses, contemplé clases, pizarras, trabajos entregados, grupos de alumnos trabajando, o no, actividades y visitas, exposiciones, y con ellas hice el vídeo de 5 minutos que encabeza este post. 
     No es mucho. 
     Pero es mi memoria.
Published in: on 2 julio 2014 at 11:52 pm  Dejar un comentario  

La pancarta del Día de la Paz

Ahí está… la pancarta que mañana llevaremos a la manifestación del Día Escolar por la paz y la No Violencia.

Muchas manos, muchas horas, muchas ganas hicieron falta…

Parece fácil dar seis clases al día allí con la pancarta al fondo de la clase, sobre unas mesas… durante… una semana…

Parece fácil bajarles los carteles a Tecnología para ponerles palos para llevarlos mañana con la pancarta… y volverlos a subir para pegarles otros carteles por detrás… y retocarlos.

Parece fácil irnos mañana para la calle Triana con 4 cursos de tercero de la ESO y recorrerla hasta San Telmo entre miradas de la gente para leer un manifiesto… y volvernos después…

Parece fácil pensar, como me dijo un alumno, si no es una hipocresía hacer esto una vez al año mientras callamos el resto del año… que es como pensar si todo esto merece la pena…

Y veo la pancarta y pienso… sí… sí que merece la pena, aunque sólo sea por preguntarnos esto… aunque sólo sea por comprobar que un trapo blanco puede cambiarse con colores e ideas… que aún podemos salir con él a la calle, aunque quizás mañana alguna mujer me pregunte otra vez, como el año pasado, qué hacemos nosotros allí, como si fuese fácil…

Pero mañana… bueno… ya hoy… ya se verá…

Saludos.

"10 Lecciones que las Artes enseñan", por Elliot Eisner

“ Diez lecciones que las Artes enseñan “ por Elliot Eisner
1. Las Artes enseñan a los niños a tomar buenas decisiones sobre relaciones cualitativas.
A diferencia de la mayor parte del currículum en el que las respuestas correctas y reglas prevalecen, en las Artes el juicio y opinión prevalecen sobre las reglas.
2. Las Artes enseñan a los niños que los problemas pueden tener más de una solución y que las preguntas pueden tener más de una respuesta.
3. Las Artes muestran múltiples perspectivas. 
Una de sus grandes lecciones es que hay muchas maneras de ver e interpretar el mundo.
4. Las Artes enseñan a los niños que en las complejas formas de resolver problemas rara vez hay una única solución, sino que cambian según las circunstancias y la oportunidad. 
El aprendizaje de las Artes requiere la capacidad y la voluntad de entregarse a las inesperadas posibilidades del trabajo que desarrollan.
5. Las Artes hacen visible el hecho de que ni las palabras en su forma literal ni los números nos muestran todo lo que podemos saber.
Los límites de nuestro lenguaje no definen los límites de nuestro conocimiento .
6. Las Artes enseñan a los estudiantes que pequeñas diferencias pueden crear grandes efectos. 
Las Artes viven de las sutilezas .
7. Las Artes enseñan a los estudiantes a pensar a través de y con lo material. 
Toda forma de Arte emplea algún medio a través del cual las imágenes se convierten en realidad.
8. Las Artes ayudan a los niños a aprender a decir lo que no pueden decir.
Cuando a los niños se les pide expresar lo que una obra de Arte les hace sentir, desarrollan sus capacidades poéticas para encontrar las palabras adecuadas.
9. Las Artes permiten experiencias que no se pueden adquirir a través de otras fuentes
Y a través de esas experiencias las Artes permiten descubrir la amplitud y variedad de lo que somos capaces de sentir.
10. La posición de las Artes en el currículum escolar simboliza para los jóvenes lo que los adultos creen que es importante.
FUENTE: Eisner , E. ( 2002 ) . “Artes y creación de la mente”, Capítulo 4 , Lo que las artes enseñan y cómo se muestra. (págs. 70-92 ). 

Yale University Press. Disponible desde NAEA Publicaciones.

Nota: esta es una traducción mía, con mis errores. Pueden acceder al documento original en inglés de donde lo he tomado para traducir, aquí:

Elliot Eisner, fue defensor de las enseñanzas artísticas, profesor de la Universidad de Princeton, presidente de INSEA, y falleció el pasado 10 de enero. Sus obras son referencia en la enseñanza de las Artes y sus críticas al vigente currículum (y el que nos espera) son tan directas como las del más famoso Sir Ken Robinson. Mucho me queda que aprender sobre sus ideas y propuestass en tiempos tan convulsos para la educación artística.

En este artículo Eisner desarrolla las diez lecciones mencionadas aquí:
Published in: on 12 enero 2014 at 11:25 pm  Comments (1)  

Nada es lo suficiente bueno como para que no pueda estar en una escuela

Todos los cursos me ocurre lo mismo.
Tras el verano, cuando llego a mi centro me olvido de los “¡esto es lo que hay…!”, “¡hay que echarle ánimos”, “¡otros están peor…!”, “¡no hay más remedio…!” y letanías similares que oigo, y que yo mismo me digo a veces.
Y es que llego a mi centro como si fuese la primera vez que lo viese, como si fuese la primera vez que doy clase, y llegase con mis conocimientos de arquitectura y de construcción, y de sentido común, y me chirrían entonces de nuevo los pasillos estrechos, la oscuridad, el ruido, la suciedad, la falta de vegetación… y las aulas.
Y entro en mi aula y me parece que ha encogido, que esos 7 por 8 metros, 56 metros cuadrados, son aún mas pequeños. Y me pongo a recorrer el aula de esquina a esquina, y miro las baldosas, de 33 cm… ¿no eran de 40?”, pienso,… y abro las ventanas, atascadas, por su peso y por el verano, y espiro hondo… ¡uuuuffff…! y miro las mesas de dibujo, y las cuento, y también los incómodos y deteriorados taburetes, y miro y pienso en otra de mis… “Cosas de Plástica”:
“¿Cómo podré encajar 33 mesas de dibujo en este aula de 7×8 m.y que nos quede espacio para sentarse y caminar?”
Y hasta me pongo a mover mesas y a probar alternativas: en círculo, en hileras, en espiga, de 4 en cuatro… Y me digo: “…y si quito esas dos estanterías del fondo, a lo mejor…” Y con mi compañero de Plástica vaciamos y movemos las estanterías a otra aula… y…
Y luego recuerdo que no, recupero mi memoria y no, no es posible ampliar esos 56 metros cuadrados… Y vuelvo a recordar aquello de “¡esto es lo que hay…!”, “¡hay que echarle ánimos”, “¡otros están peor…!”, “¡no hay más remedio…!” 
Y me paro, y me digo: “Sí, sí que hay más remedios. Siempre he pensado que los espacios -y estrechuras- escolares dicen mucho de los países y de los pueblos, y de la estrechura de sus mentes.” y me vienen a la cabeza imágenes como esta:
Porque yo, cuando otros me hablan de la educación en Finlandia, Suecia, Corea o donde sea, no recuerdo porcentajes, ni tablas, ni gráficos, yo lo que recuerdo son las aulas que he visto en la tele, en internet, las fotos que me enseñaron mis compañeros que viajaron a Finlandia, y qué quieren, yo lo que recuerdo son esas aulas grandes, esos patios y pasillos amplísimos, con plantas, colores, taquillas, armarios y hasta fuentes donde beber, esos techos altos, esas mesas grandes y esas sillas cómodas… y me digo… “¿de verdad que no hay más remedio?”
Porque es cierto que cuando me dicen que no hay espacio ni dinero para muebles escolares, yo veo el Congreso de reformas millonarias y los futbolistas de fichajes indecentes en sus banquillos con los sillones tapizados… sufriendo… esas inversiones en estadios y eventos deportivos… “no hay dinero”, me dicen… 
Y mientras, yo pienso en otros países más pequeños que no gastan ni piensan demasiado en fútbol, pero sí en la Educación y opinan, como se dice en este artículo, que nada hay demasiado “cool” como para que no pueda estar en una escuela.

Mañana viernes dicen que jugaremos al fútbol contra Finlandia. Y algo me han dicho el sábado de unas olimpiadas. Sea cual sea el resultado, yo ya me siento bastante perdido. Y estrecho. Demente.

Published in: on 5 septiembre 2013 at 6:00 am  Comments (1)