"Recuerdo"

“Recuerdo,… así se llama la exposición enREDada en la que participo.
Es para mí una exposición especial, en Jaén, la ciudad donde nací, y de donde salí con 14 años.
Y para ella diseñé una obra fotográfica con el mismo título, “Recuerdo”, también muy especial para mí, porque está elaborada con la fotografía de los recuerdos de Jaén que me han acompañado todos estos años, primero en Granada, y después, estos últimos 30 años en Canarias.
Fotos de bebé, notas y diplomas escolares, mis primeras fotos de carnet, notas manuscritas y cartas, todas ellas recorridas por la palabra “recuerdo”… mezcladas, lejanas y al mismo tiempo muy próximas a mí:

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Published in: on 7 mayo 2014 at 9:09 pm  Dejar un comentario  

Maestros

Perdonen que use intencionadamente un título poco correcto o exclusivo. 
Bien sé que la mayoría de los docentes hoy en las escuelas son maestras.
Pero eso no era así en 1931. Eran mayoría entonces los maestros varones.
Empecé a reflexionar sobre esto planteándome el indignante y amenazante uso que aún hace actualmente, a veces, la administración de los inspectores e inspectoras educativos, docentes también a su vez.
¿Cómo es posible que algunos de ellos, docentes también, amparándose en legislaciones y decretos, presionen y amedrenten hoy a maestros y maestras, y al resto del profesorado, sin obtener una mejora palpable de la labor educativa?
Así que miré hacia atrás, muy atrás … … …
Y recordé la escena que encabeza este post, de la hermosa, y triste, película “La lengua de las Mariposas”. El maestro, sale, entre insultos y lágrimas ocultas, escoltado como un criminal condenado… el niño le grita: “¡…ornitorrinco, espiritrompa!!!”, palabras que aprendió… gracias a aquel maestro.
1931. Proclamación de la República Española. 
Tasa de analfabetismo: un 44%, muy desigual, mayor en el medio rural y en las mujeres. A finales de 1930 existían 745 escuelas nacionales y en 1933 se habían creado 1067 más. En 4 años, entre abril de 1931 y abril de 1935, el número de maestros nacionales pasó de 37.500 a 50.500. Se les aumentó el sueldo. Se organizaron las misiones pedagógicas, que recorrían los pueblos llevando teatro, música, cine, cursos para maestros… se cierran y prohiben los colegios religiosos…
1936. Guerra civil.
1937. Ejecutados unos 250 maestros. 54 institutos cerrados. Un 25% de maestros sufrió represión y un 10% fueron inhabilitados. Durante la guerra se estima que fueron fusilados 500 maestros…deportados, exiliados y apartados del magisterio cerca de 25.000. El magisterio sufre una gran depuración. El maestro pierde respeto y consideración públicas, se queman libros, la educación es considerada “peligrosa” o sólo para unos pocos.

Posguerra. Se prohibe la coeducación en las escuelas. Se cierran institutos. Se prohibe trabajar a mujeres casadas (luego, hasta 1976, se permite con autorización marital). El parricidio por honor, suprimido en 1931, vuelve a estar vigente entre 1944 y 1963. El adulterio entra en el Código Penal en 1942. Pero es necesaria una formación básica y no hay maestros. A la mujer se le permite ser maestra, pero supervisadas por las consignas de la Sección Femenina, y supeditadas al varón. Las maestras empiezan a ser mayoría en la escuela pública. La inspección toma fuerza para “regular” la “educación”.

40 años después llega la democracia. Con esa misma estructura educativa, con ese mismo modelo educativo de poder y de inspección. Se crean nuevas leyes educativas y nuevos centros, pero no hay un cambio radical. La formación, el acceso y la selección del profesorado cambian poco. Las administraciones funcionan con el mismo esquema de inspección y dirección.

35 años después, estamos aquí. Mi opinión es que aún hemos cambiado muy poco. Falta mucho. Basta mirar alrededor. Un ordenador, o miles, no cambian una manera de dirigir o de inspecionar, una forma de enseñar a la antigua, una falta de respeto hacia los y las maestras. Y hacia el alumnado.

Y peor aún, lo que se ve indica un retroceso a otros tiempos y a otros estilos de escuela.

Pero este no pretende ser un ensayo riguroso. Puede que me equivoque. No soy historiador, solo dibujante y profesor. Y como suele ser en mí, lo que escribo no es ni es ortodoxo ni preciso, es mi reflexión personal. Y mi recuerdo a miles de maestros, y maestras, que las hubo, y que fueron tratados como criminales por otros que yo opino que sí lo fueron.

Si se atreven, bastará con que miren otra vez el rostro de ese gran actor, Fernando Fernán Gómez en la escena que encabeza este post.

Maestro… Maestra

Ornitorrincos… espiritrompas.

Gracias por leerlo.

Dejo aquí duplicado, por si lo retirasen de alguna de las dos webs, un vídeo de TVE de 41 minutos “La República de los maestros”, y añado también los enlaces que he encontrado, no sólo sobre maestros y la República, sino también sobre mujer y el franquismo.

http://tu.tv/tutvweb.swf?kpt=aHR0cDovL3R1LnR2L3ZpZGVvc2NvZGkvbC9hL2xhLXJlcHVibGljYS1kZS1sb3MtbWFlc3Ryb3MuZmx2&xtp=112590

La República de los Maestros– Watch more Videos at Vodpod.

http://tu.tv/tutvweb.swf?kpt=aHR0cDovL3d3dy50dS50di92aWRlb3Njb2RpL2wvYS9sYS1yZXB1YmxpY2EtZGUtbG9zLW1hZXN0cm9zLmZsdg==&xtp=112590
Videos tu.tv

La lengua de las mariposas – los maestros de la II República
La Escuela en la II República – El tiempo de la gran ilusión.
Misiones Pedagógicas.
La reforma educativa en el primer bienio de la segunda república española

La República y los maestros
Depuración del Magisterio español tras la Guerra Civil Española 
Maestros represaliados durante el franquismo.
Los profesores represaliados durante el franquismo
Los maestros de la República. Memoria y olvido en tiempos de libertad.

La mujer durante el franquismo
La educación de la mujer bajo el franquismo
La mujer bajo el franquismo

Published in: on 24 octubre 2011 at 12:05 am  Comments (2)  

Vergüenza y pena

Vergüenza. 
Vergüenza y pena siento al leer el post “Aclaración” de Joaquín Leguina, expresidente de la Comunidad de Madrid, exdiputado.
Vergüenza y pena, porque demuestra lo mal que él y otros/as como él hicieron lo que se ha llamado “Tra(ns)ición”. Y sí, la pongo entre paréntesis porque cada vez me parece más una traición pactada entre varios para poner fin a la memoria. A la memoria de todos y de todas.
Vergüenza y pena por esto que han dado en llamar Estado de (Der)echo. Permítanme también que lo ponga entre paréntesis, y que a ese “Estado de echo” le falte la “H”. Ya explicaré por qué. Alude el señor Leguina a las leyes en que se basa el enjuiciamiento del juez Garzón. Omite el señor Leguina quiénes elaboraron esas leyes y, por qué no, los fines de las mismas. Porque también en base a leyes se juzgaron en otras épocas y regímenes, y se establecieron condenas, y se causaron muertes. Todo fue “legal” incluso en la dictadura. Lo que no implica que fuera justo.
Vergüenza y pena porque ahora siento que la enfermedad de la memoria, que va atacando a quienes elaboraron esta Constitución que hoy se niegan a cambiar, es quizás más extensa y profunda que la de unas pocas personas, y parece que se extiende a la clase política y también a la judicial.
Vergüenza y pena porque su “aclaración”, señor Leguina, se instala en el rencor. En el rencor de una clase política que no aceptó que alguien entrase en su coto cerrado, que no aceptó que le dijesen que su manera de actuar no era correcta ni legal, el rencor de una clase política que dio la espalda, como lo han hecho otras veces, a las voces de la calle.
Vergüenza y pena porque en este país hubo una guerra horrible y murieron quienes no tenían que morir, es decir, todos y todas, de un lado y del otro, y se instaló el miedo y el terror, y nadie ha sido capaz de asumir ni la vergüenza, ni la justicia, ni el perdón necesarios para superarlos.
Vergüenza y pena porque no se arreglan las cosas igualando víctimas y verdugos, porque no se entierra dos veces a quienes ya fueron enterrados, porque no se hace desaparecer a quienes ya desaparecieron una vez, porque no se permiten las siglas de quienes llevaron a otras personas a la muerte, porque no se permite la apología de la tortura y de la muerte.
Vergüenza y pena porque no es Garzón a quien juzgan. Nos juzgan a todos quienes aún recordamos, a quienes sentimos por aquellas muertes vergüenza y pena, a quienes nos negamos que a este Estado le falten la “H” de la Historia, la “M” de la memoria, la “J” de la Justicia, la “P” del perdón, y la “R” de la reconciliación.
Vergüenza y pena porque, por más leyes que argumenten, por más testimonios que presenten, por más errores y delitos que enumeren, siento que no juzgan a Garzón. 
De alguna manera, triste y vergonzosa, nos juzgan a todos nosotros, se juzgan ellos mismos, se juzga así nuestra historia y nuestro estado de derecho. Nuestra justicia. Nuestra memoria.
Qué pena.
Y qué vergüenza.
Published in: on 11 abril 2010 at 4:39 am  Comments (7)  

Mi primera lección de dibujo

A veces conviene volver a las raíces.
A veces conviene repetirse.
A veces conviene recordar.

Recordar cómo mi madre me enseñó a dibujar árboles. Era yo muy pequeño. Es una lección que nunca olvidaré: sentados los dos en un banco, una libreta, unos lápices.

– “Fíjate, Pedro, ¿ves ese árbol?”
– “Sí, mamá, es muy grande.”
– “Vamos a dibujarlo, Pedro. Pero no te fijes en el árbol. Fíjate en una sola hoja. Síguela con la mirada. ¿la ves?”
– “Sí, mamá.”
– “Dibújala. Y sigue con la que está a su lado. Una hoja cada vez…”

Seguí dibujando un buen rato, sin ver el árbol, sólo una hoja cada vez…
Cuando le mostré el dibujo a mi madre y me volví a mirarlo, tenía delante de mí el mejor dibujo de árbol que había hecho jamás, pero sobre todo, había aprendido una lección que aún no he olvidado: había viajado por unos minutos a un mundo de hojas, brisas, luces, formas y colores que nunca me ha abandonado.

Published in: on 28 mayo 2009 at 12:48 am  Comments (5)