No somos nadie

“Fue durante el reinado de Jorge III que los personajes mencionados vivieron y altercaron. Buenos o malos, hermosos o feos, ricos o pobres, todos son ahora iguales”. (Barry Lyndon, final).
“No somos nadie”, para quien no la conozca, es una frase que nos acompaña en sepelios y funerales.
Pero no se asusten, no quiero hablar aquí, como hice ya hace unos años, de una “pedagogía de la muerte”.
En realidad, el título original iba a ser “No soy nadie”, pero, aparte de ciertamente depresivo y personal, ver la escena y texto final de la película “Barry Lyndon” y leer lo que está ocurriendo en estos días (en educación, en economía, en política, en Madrid, en Islandia…) me hicieron plantearme que quizás esto que les contaré, o algo parecido, no me pase solamente a mí.
Soy profesor hace 22 años. Antes estudié y trabajé desde los 21 años como aparejador en empresas, administración, ayuntamientos,… Un día, con 28 años, en una de esas crisis cíclicas de la construcción, decidí prepararme unas oposiciones de profesor de dibujo. Buscaba estabilidad, sueldo fijo, vacaciones,… Las aprobé. Ese mismo año, 1989, empecé a dar clase. Alumnado de FP, diverso, con poca base,…
Pero no quiero aburrirles: 22 años de trabajo, distintos centros, cambios de leyes, cursos, proyectos de centro, algún cargo directivo, … pero resulta que… (¿Recuerdan el “Concurso nacional de tarados”?)
Pues eso: No soy nadie.
Pese a tantos cursos, papeles, certificados,… yo no soy… nadie.
O quizás sea yo más nadie que otras personas, porque todos esos papeles, cursos, cargos, proyectos, cuentan, pero sólo hasta un máximo, de tal manera que llega un momento en que el mensaje que recibes es que ya no te interesa hacer más. Y para quien no lo conozca, hablo de destinos educativos, de puestos de trabajo, de centros donde dar clase.
Porque luego resulta que las condiciones de trabajo serán muy diferentes según el centro, que las plazas vacantes ofertadas y los baremos cambiarán según las convocatorias, y por ejemplo, un título en inglés o un cargo de confianza puntuará más que años de trabajo. Y leerás tu puntuación, y viendo tus papeles dirás: No soy nadie.
Porque, si malo es el proceso de oposiciones para acceder, peor aún, es mi opinión, es la asignación de destinos.
Porque ese “no sois nadie”, repetido desde altas instancias educativas y políticas en estos días, no es más que el reflejo de ese maltrato periódico a que nos sometemos los docentes desde hace años: diferencias de centro, diferencias de juicio, diferencias de trato.
Me quejo. Y no me quejo. Porque aún podría hablar de la Plástica y el Dibujo en centros, horarios y currículos.
Pero esa es otra historia.
No somos nadie.
Y si me permiten la última transgresión, ese no somos nadie, esa doble negación, no hace más que afirmar que sí, que somos alguien, y que quizás sea tiempo ya de comenzar el siglo de los “don Nadie”, juzgando a algunos/as “don Alguien”.
Como en Islandia. Hoy mismo.
Epílogo:
Hace años, en una gran crisis, Frank Capra hizo algunas películas. En una de ellas, John Doe (aquí lo llamaron Juan Nadie) nos representaba. (¿Dónde estarán nuestros directores/as de cine ahora? ¿haciendo películas sobre Juan Nadies? me temo que no…)
Les dejo dos fragmentos:


Published in: on 5 septiembre 2011 at 6:12 pm  Comments (1)  

Hoy publico en blanco

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Published in: on 18 mayo 2011 at 11:32 am  Comments (2)