De gaviotas y palomas

Esta breve historia es cierta, y me sucedió hoy: volvíamos en coche desde la playa, cuando, en medio de la calle, vimos una gran gaviota comiendo una paloma. Estuvo unos segundos frente a nosotros y cuando el coche se acercó, batió sus alas, arrancó el vuelo y se alejó, dejando allí la infortunada paloma, muerta.
Le estuve dando vueltas a esa imagen. Si eso lo hubiese visto, hace 2000 años, un augur romano, hubiese interpretado el suceso de algún modo. Las aves, ya fuesen volando, o analizando sus entrañas, eran la base  de muchas de sus adivinaciones.
Yo no llego a tanto. Como mucho recuerdo lo que me decía mi abuela de los sueños: si eran malos había que contarlos, para que no se cumpliesen. Si soñabas con serpientes ella te preguntaba preocupada: “¿La mataste, la mataste?” ya que si no, una posible desgracia amenazaba a la familia.
Pues bien, no sé qué significa esta escena, pero, algo de romano, algo de mi abuela también debo llevar, que necesito contarlo, y lo hago aquí. Y como no me bastaba con contarlo, dibujé arriba lo mejor que pude esa imagen inquietante: un ave  devora otra ave, un símbolo mata otro símbolo. Y luego, aunque comprobé que esta imagen es muy común (1 y 2), eso no me impidió que una imagen parecida diese vueltas en mi cabeza:
Y es que hoy, día de Canarias, tres partidos, los mismos de siempre desde hace años, se disputan gobernar otros cuatro años estas islas Canarias, donde yo vivo hace 30, y donde nacieron mi mujer y mis hijos.
Canarias, con una tasa de paro del 28%, y una gente y un entorno maravillosos, se merece un buen gobierno. Sirva este post para espantar los malos augurios y aliviar mi corazón encogido.

Nota: si quieren comentar, la manera más cómoda es hacerla como usuario anónimo, poniendo su nombre o no en el comentario. Blogger tiene la mala costumbre de pedirles contraseña de Google y si no, pedirles abrir una cuenta.

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Published in: on 30 mayo 2011 at 1:46 am  Comments (1)  

Amabo * Obama

Hace ya dos meses publicaba yo aquí un post sin texto,

Obama – “Yes, we can”

Eran cuatro vídeos de campaña sobre el personaje.

Esta tarde, cuando estaba frente a la tele esperando el momento, mi hija me pidió ver “La Bella y la Bestia”, por supuesto en su versión Disney.

No dejan de ser extraños y mágicos los caprichos del deseo infantil, que encadenan y subordinan, sin saberlo, historias tan diversas, aparentemente, como la proclamación de un emperador moderno y nuevo, y una antigua historia de amor y desamor, de belleza y de fealdad, de magia y realidad, de tristeza y de felicidad.

Luego, ya por la noche, escuché los comentarios, fragmentos del discurso, y ese paseo en coche cerrado, hermético. Por suerte, alcancé a verlos salir del coche y pasear abrazados y sonrientes:


Así que llegada la noche, mientras el mundo, exhausto, descansa de Obamas y obamas, me he puesto a darle vueltas:

de obama a amabo.

Por suerte, después usé el buscador y encontré, no hay nada nuevo bajo el sol, quien ya escribió sobre esto: Carlos Cabanillas, desde su bitácora, nos regaló hace cuatro meses su Amabo Obama, repleto de referencias clásicas.

No me atreveré, pues, a añadir nada acerca de palíndromos, conjugaciones y versos de Virgilio, pero sí podré, de nuevo en madrugada, pensar, soñar:

en conjugar amor en tiempo de futuro,
en cambiar la O de odio por la A de amor,
que los cuentos antiguos pueden ser posibles,
que la maldición puede ser vencida por amor,
y que belleza y la bondad están en nuestro interior.

Amabo Obama,
quizás esta noche, en mil lugares del mundo,
en mil acentos y lenguas, entonen conmigo esta frase:
Obama, amabo te, cure filium meum.

Published in: on 21 enero 2009 at 1:03 am  Comments (4)  

Amabo * Obama

Hace ya dos meses publicaba yo aquí un post sin texto,

Obama – “Yes, we can”

Eran cuatro vídeos de campaña sobre el personaje.

Esta tarde, cuando estaba frente a la tele esperando el momento, mi hija me pidió ver “La Bella y la Bestia”, por supuesto en su versión Disney.

No dejan de ser extraños y mágicos los caprichos del deseo infantil, que encadenan y subordinan, sin saberlo, historias tan diversas, aparentemente, como la proclamación de un emperador moderno y nuevo, y una antigua historia de amor y desamor, de belleza y de fealdad, de magia y realidad, de tristeza y de felicidad.

Luego, ya por la noche, escuché los comentarios, fragmentos del discurso, y ese paseo en coche cerrado, hermético. Por suerte, alcancé a verlos salir del coche y pasear abrazados y sonrientes:


Así que llegada la noche, mientras el mundo, exhausto, descansa de Obamas y obamas, me he puesto a darle vueltas:

de obama a amabo.

Por suerte, después usé el buscador y encontré, no hay nada nuevo bajo el sol, quien ya escribió sobre esto: Carlos Cabanillas, desde su bitácora, nos regaló hace cuatro meses su Amabo Obama, repleto de referencias clásicas.

No me atreveré, pues, a añadir nada acerca de palíndromos, conjugaciones y versos de Virgilio, pero sí podré, de nuevo en madrugada, pensar, soñar:

en conjugar amor en tiempo de futuro,
en cambiar la O de odio por la A de amor,
que los cuentos antiguos pueden ser posibles,
que la maldición puede ser vencida por amor,
y que belleza y la bondad están en nuestro interior.

Amabo Obama,
quizás esta noche, en mil lugares del mundo,
en mil acentos y lenguas, entonen conmigo esta frase:
Obama, amabo te, cure filium meum.

Published in: on 21 enero 2009 at 1:03 am  Comments (4)  

IBERIA Fly-by-night

(En mi diccionario de inglés, “fly-by-night” se traduce por:
1 adj informal, de poca confianza, nada confiable.
2. n persona informal, casquivano, persona nada confiable.)


Esta es la historia de un vuelo de tarde que terminó nocturno.
El relato de un vuelo de dos horas y media que llegaron a dieciséis.
O de tres horas de espera ante un mostrador… de información.
De trescientas personas hacinadas en el aeropuerto de Granada.

De un vuelo con mujer e hijos en el que terminé viajando sólo.
De un viaje de cinco horas en autobús, intentando dormir.
De un aeropuerto vacío, modernísimo, caro e inútil,
donde llegas y nadie te explica… nada.

Pero luego caminas, y miras, y ves otras tristes historias:


Y sigues, y buscas un vuelo que te lleve a casa.
Y a las cuatro y media de la madrugada,
con tu tarjeta de embarque en la mano,
suplicas entrar en un avión del que nadie te avisó.

Y entras, y miras al cielo, y sonríes, y te sientas.
cierras los ojos, y de nuevo intentas dormir,
y piensas en aquellas personas que quedaron allí,
con sus propias historias, con sus propios amores.
Y el avión despega, dejando atrás ese día de pesadilla.


Al salir el sol estás de nuevo en tu cálida y húmeda isla canaria.
Te acercas a reclamar al mostrador y dicen que tu vuelo no aparece.
Tan sólo ha sido un sueño, piensas, y miras, y pisas fuerte el suelo.
Y te despides con “¡buenos días, mejor que ayer, qué pesadilla!”.

Y caminas hacia la salida, hacia la mañana húmeda.
Te sientas en la guagua con destino a tu casa, y piensas:
“¿Cuantos años se repetirán estas historias?
¿Cuánta gente sufrirá esta vez?”
mientras repasas las horas, mientras miras el mar.


Y cuando llegas a casa, aún dudas si tu llave abrirá esa puerta,
si encontrarás a tus hijos dormidos, si podrás al fin dormir,
si al despertar habrás olvidado tu propio
Iberia fly-by-night,
si los miles de pasajeros que quedaron allí, esperarán, como tú,
hasta la próxima vez, hasta la próxima huelga,
y si ésta, como mi vuelo, parecerá que nunca existió.

Published in: on 12 enero 2009 at 2:28 am  Comments (6)