"Lo siento" – Un daño irreparable, (y 2)

Lo siento: sigo sin entender este centro.

Debe ser torpeza o vejez, pero cuando no lo entiendo, me enseñaron mis padres, me lo pregunto a mí mismo y luego lo escribo.

A veces le pregunto a otros, pero lo reconozco, como sé que me va a costar entenderlo y no quiero hacer perder tiempo a la gente, suelo callar.

¿Para qué sirven las estadísticas de cursos -y personas desiguales? ¿son datos? ¿y el compararlos con otros años, centros diferentes?

Ya digo… no entiendo.

¿En qué mejora nuestro centro redactando tablas con datos que ya deberían estar en la jefatura, como número de alumnos, repetidores, porcentajes, asignaturas pendientes? ¿Se mejora el absentismo llamando por teléfono o enviando cartas? ¿y el comportamiento escribiendo partes?

Ya digo… no entiendo.

¿Si no hay dinero para agua, luz o fotocopias… sí que lo hay para evaluaciones externas? ¿y qué son evaluaciones externas… estadísticas de las estadísticas? ¿quién evalúa a los evaluadores, han dado clase, han mejorado centros, conocen lo que evalúan…? ¿calidad es caridad?

Ya digo… no entiendo.

¿Y se vota sí o no, y ya está, sobre la marcha? ¿por qué al profesorado se nos trata – y actuamos- como alumnos? ¿por qué unas personas supuestamente inteligentes aguantamos sesiones para…?

Ya digo… no entiendo.

En fin… para mí evaluar es mirar… y escuchar. Y miro, y veo puertas con cerraduras que no abren, pasillos oscuros, alumnos sentados en las escaleras, bibliotecas usadas como bancos, mochilas llenas de papeles, aulas con paredes de cartón, y ruido, mucho ruido, y desgana, mucha desgana… una desgana inmensa, contagiosa…

Pero ya les digo… no entiendo. 

Por eso lo escribo. Saludos.

Este es el texto que di a leer a Yolanda el pasado domingo y que me pidió que publicase. Es un texto puntual que dirigí a mis compañeros/as tras un claustro. No creo ser poseedor de la verdad, es mi visión entre otras muchas y en él vuelco mi observación y… estupefacción.

Le hablé este domingo a Yolanda de ese “daño irreparable” que me dijeron podría causar cuando escribí “NO ES FÁCIL…”. Y en principio, aunque no creo demasiado en los “daños irreparables”, porque precisamente nuestro trabajo es resolverlos, no niego que cuando alguien te dice eso, aún cuando le respondas que en tu blog escribirás siempre lo que creas necesario, sientes un impulso a pararte. Y eso es lo que he hecho (más o menos): parar de escribir, y observar, subir y bajar escaleras con dibujos y papeles, observar los pocos alumnos que traen materiales y los muchos que no hacen nada… de nada, observar a mis compañeros/as, los pasillos, las -pocas- luces, los recreos, los ruidos… y los claustros.
Dice Yolanda, como Toni y Loli en los comentarios al anterior post, que debemos seguir escribiendo, reflexionando, compartiendo, y yo me digo ¿y basta con eso? ¿y cuántos/as lo hacemos?…
Reflexionar es bueno, escribir es bueno, pero actuar es mejor. Pero la educación no es un monólogo. Actuar en soledad nunca será suficiente.
Escribió Miguel Ángel Santos Guerra: “No hay niño que se resista a diez profesores/as que estén de acuerdo.”
Añadía Joan Traver, más realista, a quien le escuché la cita: “lo difícil es encontrar esos diez maestros que estén de acuerdo”.

En ello estoy. Aún así, he terminado la tarde releyendo a Santos Guerra en los dos artículos que dedicó a los docentes. Los recomiendo, aunque quizás debieran leerlos quienes no son docentes, y me temo… que no los leerán:

“Ser docente (I)” – El Adarve – Miguel Ángel Santos Guerra.
“Ser docente (y II)” – El Adarve – Miguel Ángel Santos Guerra.

Saludos.

Published in: on 29 enero 2013 at 9:08 pm  Comments (4)  

Huelgan las palabras


Published in: on 14 noviembre 2012 at 12:35 am  Dejar un comentario  

Maldito currículo

(Esta entrada es una copia de mi comentario al debate creado en torno al post de Joselu, “La maldición del currículum”, que desde aquí recomiendo leer… a quien le interese el currículum).
Currículo: “corre” y “culo”
Una palabra con semejante rima ya debería haber sido borrada de nuestro vocabulario educativo. Pero lo dice claramente: currículo significa seguir una larga y frenética carrera de conceptos, divididos en áreas, con el culo sentado en una silla. 
Alguien lo ha comparado con la Biblia, que permite múltiples interpretaciones. Sí, pero siguiendo una historia antigua, básica, lineal, dividida, conservadora: usted está aquí, si usted se aprende/interpreta/repite esto y aquello llegará hasta allá. 
¿Y quién diseñó/diseña/decide los currícul/os/ums/a? ¿Y para qué metas? ¿Y dónde acaba esta carrera? ¿Y por qué se repite lo mismo desde los 6 a los 16, 26, 36 años? ¿Y por qué las clases duran una hora? ¿Y por qué sentados/as? 
Ni idea. Esto es como el canon de la misa, las reglas del rugby o los tercios de la lidia. Nadie lo sabe. Ni le importa. Y repitamos: yo soy docente/estudiante porque el mundo me hizo así. 
Resulta que el mundo es global, poliédrico, en crisis, nadie hoy trabaja sólo, ya no hay carreras lineales sino espirales, multidisciplinares y creativas, y mientras, la educación es anacrónica, disciplinar, repetitiva, y ninguna de sus “carreras” garantiza ya un trabajo, como mucho funciona como puerta a una élite más o menos limitada, con sus exámenes/cuotas/precios de entrada. 
Pero seguimos. Miles de docentes en sus pequeñas aulas, durante cada mínima hora, hablando a la carrera para decenas de alumnos/as distintos/as, buscando recursos, probando, adaptando, y respetando… el mismo currículum para todos. 
Y eso sí, se enseña espíritu crítico,… siguiendo el currículum. Se estudia el mundo cambiante… con el mismo currículum. Se cambia la educación… poco a poco… respetando el currículum. En sesiones de una hora. Con el culo… sentado. Sobre el currículum. 
 Maldito currículum.
Published in: on 3 noviembre 2011 at 2:16 am  Comments (8)  

"Docentes por la igualdad de género"



Teachers for gender equality – World Teachers’ Day 2011 
Les enseignants pour l’égalité des genres – Journée mondiale des enseignants 2011 
Los docentes por la igualdad de género – Día mundial de los Docentes 2011

Ayer, 5 de octubre, fue el día mundial de los y las docentes de 2011, #wtd2011.
El tema escogido fue la igualdad de género. Como otros años, en la web http://www.5oct.org han puesto los carteles y la documentación, y también en la web de la Unesco se anuncian actos y foros relacionados con este día.

Aquí pueden ver una composición mía con los carteles en otros idiomas:

En el modelo del cartel en español se lee “los docentes para la igualdad de género”, y no “los docentes por…” como aparece en la web. Y pienso yo si no será mejor elegir y preparar a los docentes del futuro para la igualdad de género y no convencer a los actuales para que actuemos “por la igualdad de género”.
Quienes trabajamos en la Educación ya sabemos del esfuerzo y proporción de mujeres que se dedican a la enseñanza, muy superior al de otras profesiones. Hubo un tiempo gris que algunos quieren olvidar en que la única profesión a la que se dejaba acceder a la mujer era la de maestra. Y además, yo añadiría, fueron mal formadas, mal pagadas, mal tratadas y manipuladas.
Pero no sólo fue aquí. Basta leer los informes mundiales de la UNESCO y podemos leer: 
“La docencia, especialmente a alumnos jóvenes, es una profesión en la que predominan las mujeres. A nivel mundial, casi el 90% de los docentes de primera infancia y más del 60% de los docentes de primaria son mujeres. Estas proporciones varían cuando se incrementa la edad de los estudiantes: en la enseñanza secundaria, alrededor de la mitad de los docentes son mujeres, y en la educación superior, casi el 40%. Además, las mujeres están subrepresentadas en los puestos de liderazgo en la escuela.”

Los docentes hablamos mucho. A veces demasiado. Y se habla de nosotros. Mucho. 
Pero también callamos. Mucho. A veces demasiado. Y nos callan. Y se callan. Mucho.
Poco he leído y oído hablar en estos días de igualdad de género… en la educación.
Los modelos que tenemos en la escuela y en las familias se trasladan a nuestros hijos y a la sociedad: escuelas segregadas, escuelas femeninas y masculinas, escuelas desiguales, escuelas que marginan y escuelas que maltratan, escuelas para ricos y escuelas para pobres, esas escuelas aún están entre nosotros, esas escuelas marcan nuestra sociedad y parece que el futuro. Pero nadie las ve, o quizás no queremos verlas. Como aquel tiempo gris.
Les dejo con más carteles. Con más palabras, ecuaciones, ilusiones escritas en pizarras: