25 años

25 años no es nada… menos de la mitad de mi vida.
Hace 25 años, el 7 de julio de 1989 dice en el dibujo, estaba yo dibujando con mi bolígrafo negro el patio del Instituto Mesa y López de Las Palmas de Gran Canaria.
Me presentaba a mis primeras – y únicas- oposiciones a profesor de Dibujo de Formación Profesional, estaba esperando a aquello que llamaban “encerrona”, y mientras mis compañeros de promoción paseaban o mataban sus nervios como podían, yo… dibujaba.
Mucho pasó desde entonces. Nunca antes de entonces había pensado en dar clases. Aprobé a la primera y sin experiencia y quedé el primero en los ejercicios de aquella oposición. Luego, en el concurso, los puntos por la experiencia docente de otro compañero me relegaron a una digna segunda posición. 
Lo que pasó desde entonces, 25 años, no sé resumirlo en un solo post, pero sí quiero contarlo, así que, como he hecho otras veces, iré contando esta historia personal en partes.
Espero tener memoria, pericia y constancia, y a ustedes les pido… paciencia. Saludos
Published in: on 21 septiembre 2014 at 5:15 pm  Comments (2)  

La pancarta del Día de la Paz

Ahí está… la pancarta que mañana llevaremos a la manifestación del Día Escolar por la paz y la No Violencia.

Muchas manos, muchas horas, muchas ganas hicieron falta…

Parece fácil dar seis clases al día allí con la pancarta al fondo de la clase, sobre unas mesas… durante… una semana…

Parece fácil bajarles los carteles a Tecnología para ponerles palos para llevarlos mañana con la pancarta… y volverlos a subir para pegarles otros carteles por detrás… y retocarlos.

Parece fácil irnos mañana para la calle Triana con 4 cursos de tercero de la ESO y recorrerla hasta San Telmo entre miradas de la gente para leer un manifiesto… y volvernos después…

Parece fácil pensar, como me dijo un alumno, si no es una hipocresía hacer esto una vez al año mientras callamos el resto del año… que es como pensar si todo esto merece la pena…

Y veo la pancarta y pienso… sí… sí que merece la pena, aunque sólo sea por preguntarnos esto… aunque sólo sea por comprobar que un trapo blanco puede cambiarse con colores e ideas… que aún podemos salir con él a la calle, aunque quizás mañana alguna mujer me pregunte otra vez, como el año pasado, qué hacemos nosotros allí, como si fuese fácil…

Pero mañana… bueno… ya hoy… ya se verá…

Saludos.

Autoexculpación… y queja (o viceversa)

En este país de la atoexculpación universal, desde el rey hasta el último bebé en nacer, donde nadie es culpable no sólo hasta que no se demuestre lo contrario, sino bastante después, y algunos de por vida, leía hace unos días este titular:
Las prisas de la lectura me hicieron quedarme en “autoexculparse”. Ese “de todo” suaviza aún más la entrada, pues pocos profesores conozco que se quejen “de todo”. Por eso recomiendo la lectura tranquila de esta entrevista, que da para mucho.
El autor de la frase en Juanjo Muñoz, profesor, director del IEDA, filósofo, artista, a quien conozco, respeto y bien podríamos llamarnos amigos si no fuera porque casi siempre que nos hemos visto estábamos… trabajando. 🙂 y ya se sabe que la amistad requiere de tiempo y de cultivo. Aún así, es persona que considero cercana, con amigos comunes, a quien leo cuando puedo y con quien he intercambiado – e intercambiaré- opiniones sobre esto de la Educación.
Dicho lo anterior comprenderán que replicar a este frase me resulte a la vez difícil e imprescindible, así que, en lugar de recurrir a argumentos, gramáticas y tecnicismos, que no son lo mío, recurriré a algo tan difícil de medir como lo que sentí o imaginé al leer aquella frase:
Cuando la leí sentí que, yo, como profesor, tenía razones, quejas… y culpas.
Y me vi, no me pregunten por qué, como un esclavo en una plantación, educativa por supuesto: podía quejarme, podía cantar un blues, pero no podía renunciar a la culpa por lo que me pasaba. Y ya saben lo que pasa con los esclavos: me rebelé ante esa imagen.

¿Qué exagerado, no? yo, un esclavo… si yo lo dejo cuando quiera, si me puedo ir a cualquier centro educativo, si el horario, si las vacaciones, si el sueldo,… si hay quien está peor…

Y quien está mejor. Madurando este post ví un video sobre la vida de los eurodiputados, donde el entrevistado se autoexculpaba por sus privilegios diciendo “no, si yo votaría en contra de todo esto ( coche oficial, dietas, dos días de trabajo semanales, cargos de confianza a sueldo…) si el resto de los europarlamentarios hiciesen lo mismo”.

Luego, escucho al exministro Miguel Sebastián autoexculparse por usar coche oficial “Es por la escolta…”

Y podría seguir con otras exculpaciones, fiscales, inmobiliarias, legales, políticas, y hasta religiosas, porque, como ya decía al comienzo , aquí todo el mundo se autoexculpa, 
Y entonces, ¿por qué los docentes no podemos hacerlo?
Analicemos:
1. “El profesor”. El “profesor” es en su mayoría “profesora”, y es tan distinto uno a otro como tipos y tamaños de hojas crecen en los árboles: hay jóvenes, viejos, altos, bajos, pacientes, impacientes, cansados, incansables, callados, incallables, públicos, privados, concertados y hasta elegidos por el obispado. No sé el profesorado seleccionado para el IEDA como será ahora, pero por los que he conocido, tampoco les veo la igualdad por ninguna parte.
2. “Tiene razones”. Pues sí, razones nos sobran en la enseñanza, propias y ajenas, para esto y para aquello, y hasta para lo contrario de lo que se hizo ayer o mañana, basta con ponerlas en una ley, en un reglamento o en una circular, y ya tenemos la razón para esto o aquello. Como se decía en algún sitio, “nos sobran las razones”, aunque algunas de ellas sean sinrazones.
3. “Quejarse”. Expresar dolor o pena. A los docentes nos duelen muchas cosas: la desigualdad, la injusticia, la arbitrariedad, el cambio sin sentido, el abuso, el abandono, el deterioro constante de nuestras condiciones de trabajo, y de respeto, el cansancio. Centros distintos, centros privilegiados, distintas asignaturas, distinto alumnado, distintos medios, de primera, de segunda y de tercera. ¿Podemos elegir? eso nos dicen, pero con las cartas marcadas, con los concursos limitados, con los presupuestos a discreción, con los cargos según par qué. Y nos quejamos. A veces en casa, a veces en voz baja, a veces en los pasillos, a veces en un blog.
4. “Autoexculparse”. La culpa, la maldita culpa. En este país se habla mucho de culpa y muy poco de responsabilidad. La culpa es palabra que se aplica a los delitos y a los pecados, la responsabilidad al trabajo, pero en esta Educación todo se llena de culpas, de penas, de “partes de faltas” y nada de responsabilidad. Al estudiante se le enseña a autoexcusarse desde infantil, al docente desde el primer día. Porque claro, en este país no hay responsables de nada, ni de edificios mal hechos, ni de mobiliario insuficiente, de mala luz y ventilación, de horarios incomprensibles, de leyes cambiantes y absurdas, de personal mal preparado, de diferencias sangrantes, de directivas ineficaces…
Y es que al parecer los docentes debemos ser unos trabajadores especiales, vocacionales, elegidos, que no pueden autoexculparse de todas las locuras que nos hacen vivir cada ley, cada circular, cada disposición, cada invento nuevo pedagógico o no, cada prebenda concedida a unos pocos, cada desigualdad educativa tolerada o permitida, cada condición de trabajo excedida de los límites razonables, no podemos autoexculparnos, no.
Pues bien, yo, asumiendo mi responsabilidad de lo que puedo manejar, ese horario de 20 horas lectivas con veintitantos alumnos en aulas de 50 metros cuadrados con currículos del siglo diecinueve sometidos a reglamentos de regimen interno, exámenes y reválidas, intentando enseñar algo a un alumno que no sabe qué hará en este país y que me pide el lápiz o el papel, cuando lo pide, si le propongo hacer algo en clase…
Yo me autoexculpo.
Y me quejo.
Y que la historia me juzgue.

Que nos juzgue a todos por esta educación que estamos creando, día a día, ley a ley, papel a papel, estupidez a estupidez.

Published in: on 29 octubre 2013 at 4:42 pm  Comments (1)  

¿Merece la pena escribir sobre la huelga?

Interpretación mía del logo “Educación pública sí, recortes no”. Las tijeras antiguas apuntan al ojo de Buñuel, de su película “el perro andaluz”.

En otras ocasiones en este blog he escrito y contado sobre distintas huelgas, generales o educativas.

En esta ocasión me planteo si merece la pena hacerlo, pero puesto que la movilización contra la LOMCE se hace para mejorar la educación pública, con esa intención escribo aquí mis reflexiones previas:

1 – En mi opinión la huelga es un derecho de los trabajadores (por cierto, el ministro, con esa sagacidad que le caracteriza, ha dicho que “los profesores hacen huelga porque tienen trabajo fijo”. Su ilusión es que nadie tenga derecho a trabajo fijo. Evidentemente, los sustitutos e interinos despedidos no podrán hacer huelga), es un derecho, digo, que sirve de muy poco si es para quedarse en casa y luego manifestarse por la tarde. Así prácticamente pasa desapercibida, y así nos va… y nos irá.

2 – La huelga, si tiene algún efecto, es cuando se hace en los centros de trabajo, cuandos se hace visible el personal que está de huelga, cuando se reunen y suman fuerzas, se realizan asambleas, y se informa de los motivos y medidas a tomar.

Dicho esto, quiero informar de lo que yo haré el próximo jueves 24 de octubre:
A las 8 y media me personaré en mi centro de trabajo y esperaré en la entrada por si algún compañero o compañera secunda la huelga y está de acuerdo en realizar las acciones que mencioné antes.

Si no es así, cumplida mi hora de entrada, renunciaré a ejercer mi derecho de huelga y me incorporaré a mi trabajo en mi horario normal. Llegada la tarde valoraré si asistir o no a la manifestación convocada.

Si quieren más información sobre la huelga en Canarias basta con que hagan una búsqueda en Internet: https://www.google.es/search?q=huelga+24+octubre+educaci%C3%B3n+canarias&ie=utf-8&oe=utf-8&rls=org.mozilla:es-ES:official&client=firefox-a&channel=fflb&gws_rd=cr&ei=u6pnUt7KM4iA0AWTnoCQAQ

Y a quien le gusten los documentos, aquí está el Manifiesto conjunto para esta fecha.
Published in: on 23 octubre 2013 at 4:29 pm  Comments (1)