Nada es lo suficiente bueno como para que no pueda estar en una escuela

Todos los cursos me ocurre lo mismo.
Tras el verano, cuando llego a mi centro me olvido de los “¡esto es lo que hay…!”, “¡hay que echarle ánimos”, “¡otros están peor…!”, “¡no hay más remedio…!” y letanías similares que oigo, y que yo mismo me digo a veces.
Y es que llego a mi centro como si fuese la primera vez que lo viese, como si fuese la primera vez que doy clase, y llegase con mis conocimientos de arquitectura y de construcción, y de sentido común, y me chirrían entonces de nuevo los pasillos estrechos, la oscuridad, el ruido, la suciedad, la falta de vegetación… y las aulas.
Y entro en mi aula y me parece que ha encogido, que esos 7 por 8 metros, 56 metros cuadrados, son aún mas pequeños. Y me pongo a recorrer el aula de esquina a esquina, y miro las baldosas, de 33 cm… ¿no eran de 40?”, pienso,… y abro las ventanas, atascadas, por su peso y por el verano, y espiro hondo… ¡uuuuffff…! y miro las mesas de dibujo, y las cuento, y también los incómodos y deteriorados taburetes, y miro y pienso en otra de mis… “Cosas de Plástica”:
“¿Cómo podré encajar 33 mesas de dibujo en este aula de 7×8 m.y que nos quede espacio para sentarse y caminar?”
Y hasta me pongo a mover mesas y a probar alternativas: en círculo, en hileras, en espiga, de 4 en cuatro… Y me digo: “…y si quito esas dos estanterías del fondo, a lo mejor…” Y con mi compañero de Plástica vaciamos y movemos las estanterías a otra aula… y…
Y luego recuerdo que no, recupero mi memoria y no, no es posible ampliar esos 56 metros cuadrados… Y vuelvo a recordar aquello de “¡esto es lo que hay…!”, “¡hay que echarle ánimos”, “¡otros están peor…!”, “¡no hay más remedio…!” 
Y me paro, y me digo: “Sí, sí que hay más remedios. Siempre he pensado que los espacios -y estrechuras- escolares dicen mucho de los países y de los pueblos, y de la estrechura de sus mentes.” y me vienen a la cabeza imágenes como esta:
Porque yo, cuando otros me hablan de la educación en Finlandia, Suecia, Corea o donde sea, no recuerdo porcentajes, ni tablas, ni gráficos, yo lo que recuerdo son las aulas que he visto en la tele, en internet, las fotos que me enseñaron mis compañeros que viajaron a Finlandia, y qué quieren, yo lo que recuerdo son esas aulas grandes, esos patios y pasillos amplísimos, con plantas, colores, taquillas, armarios y hasta fuentes donde beber, esos techos altos, esas mesas grandes y esas sillas cómodas… y me digo… “¿de verdad que no hay más remedio?”
Porque es cierto que cuando me dicen que no hay espacio ni dinero para muebles escolares, yo veo el Congreso de reformas millonarias y los futbolistas de fichajes indecentes en sus banquillos con los sillones tapizados… sufriendo… esas inversiones en estadios y eventos deportivos… “no hay dinero”, me dicen… 
Y mientras, yo pienso en otros países más pequeños que no gastan ni piensan demasiado en fútbol, pero sí en la Educación y opinan, como se dice en este artículo, que nada hay demasiado “cool” como para que no pueda estar en una escuela.

Mañana viernes dicen que jugaremos al fútbol contra Finlandia. Y algo me han dicho el sábado de unas olimpiadas. Sea cual sea el resultado, yo ya me siento bastante perdido. Y estrecho. Demente.

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Published in: on 5 septiembre 2013 at 6:00 am  Comments (1)